La amistad en nuestros mayores, divino tesoro

La amistad en nuestros mayores, divino tesoro

Conforme nos hacemos mayores, nuestra realidad evoluciona y cambia. No somos los mismos con 20 que con 65 años. Podemos cambiar de ciudad, de casa, de trabajo, de pareja…pero hay algo que suele permanecer inmutable: los amigos; esa familia elegida en la que nos apoyamos, nos dejamos caer y nos ayudan a levantarnos. Y es que, desde que nacemos hasta la etapa anciana, nos encontramos rodeados de personas que dejarán una huella imborrable en nuestra memoria, pero, sobre todo, en el corazón. A través de este articulo podrás conocer lo que aportan las relaciones de amistad en la vejez.

Indiscutiblemente, los seres humanos somos seres sociales por naturaleza, necesitamos conectar con nuestros semejantes, así como sentirnos protegidos e integrados. Si bien ha habido posturas ciertamente escépticas ante esta percepción, con el paso de los años se ha ido comprobando que necesitamos de la amistad. Envejecer es una etapa más de la vida, por supuesto, pero es una etapa nueva, por lo que puede resultar confusa, así como generar inseguridad y temor. Es por ello que, si se cuenta con amigos que estén en la misma situación nos entiendan, la adecuación será mucho más sencilla.

Compañía, compresión y también efectos sobre la salud

El poder de la amistad en la salud física y mental es a menudo ignorado, especialmente en las personas mayores, donde las relaciones con los cónyuges y los niños son consideradas más importantes. Si bien los miembros de la familia son a menudo las personas que prestan apoyo a los mayores, esto también puede crear un sentido de obligación. Sin embargo, los vínculos de amistad son de reciprocidad, porque se comparten alegrías y pérdidas de manera diferente que con la familia.

Desde Gerosol creemos tanto en los beneficios que aportan las relaciones sociales, que parte de nuestro trabajo diario, es potenciar al máximo las interacciones de nuestros beneficiarios con su entorno social y familiar.  

Por supuesto, algunas personas pueden compartir amistades poderosas con sus hermanos, cónyuges, hijos y otros miembros de la familia, y eso también es positivo. El punto clave es que cuanto más apoyo y más interacciones positivas, mejor. Lo importante es tener gente en la que puedas confiar tanto para los buenos como para los malos momentos.

 

Los adultos con un fuerte apoyo social tienen menor riesgo de padecer problemas de salud importantes, como depresión, presión arterial alta o un índice de masa corporal poco saludable. El afecto y la emoción compartida producen sobre todo hormonas que nos protegen del estrés, generando bienestar de carácter psíquico. Algunos estudios revelan que los adultos mayores con una gran vida social viven más tiempo que aquellos con menos relaciones.

Asimismo, siempre es un placer compartir una rutina con alguien. En ocasiones, al envejecer nos descolgamos de nuestras costumbres, pues ya no podemos llevarlas a cabo. Sin embargo, siempre podremos adquirir nuevos hábitos de la mano de nuestros amigos.

Los beneficios de tener amigos íntimos también pueden ser más fuertes para las personas mayores porque, llegados a este punto, esas amistades han resistido la prueba del tiempo. Han mantenido a esa compañía alrededor porque le han hecho feliz, o al menos contribuido a su bienestar de alguna manera.

Los que hemos experimentado alguna vez la tremenda satisfacción de compartir una cena con un gran amigo o amiga sabemos lo que es quedar con el corazón hinchado de sensaciones placenteras, que permanecen grabadas en nuestra memoria como recuerdos positivos, que son rememorados cada vez que queremos volver a sentir la sensación de placer vivida. Estos recuerdos se transforman en poderosos recursos para sortear los momentos de tristeza y de soledad, y quienes no han tenido estas vivencias no tienen recuerdos donde poder apoyarse.

Luchar contra la soledad impuesta buscando fortalecer las relaciones sociales

Existe por tanto el otro lado de la misma moneda. La sociedad cambia, tiende a ser más solitaria, individualista e impersonal, a lo que se suman evidencias demográficas: los españoles vivimos más años; baja la natalidad, aumentando el número de hijos únicos y los hogares unipersonales; la conciliación laboral aún no es real, y disminuyen las redes familiares, hasta ahora un gran apoyo en nuestro país.

 

Todos estamos llamados a estar más solos, pero el reto es no sentirnos solos, que es distinto, aprender a gestionar la soledad no elegida y a disfrutar de la elegida. La soledad en la tercera edad es uno de los grandes enemigos del bienestar de nuestros mayores. Muchos ancianos sienten falta de compañía, afecto y apoyo, que se agrava por la carencia de relaciones sociales de calidad. Para ello, como sociedad, debemos trabajar ya en la prevención.

Envejecer bien, con dignidad, activamente y en comunidad. Estas son las premisas básicas del cohousing senior (término inglés que significa co-vivienda). El modelo más habitual es el de amplias zonas comunes en torrno a las cuales se disponen de viviendas privadas y especialmente adaptadas a las necesidades de las personas mayores. Los integrantes mantienen su independencia residencial y económica, y la economía compartida que existe es la que se destina a la gestión y mantenimiento de las zonas y actividades comunes. Al compartir servicios, recursos y espacios se reducen costes, consumos e impactos ecológicos.

Estas comunidades cuentan con personal, empresas externas e incluso servicios municipales para promover las distintas actividades que tienen lugar en las zonas comunes, que pueden ir desde un servicio de peluquería a la práctica del yoga, meditación, tenis de mesa o talleres de memoria.

En definitiva, el cohousing anima a generar relaciones y a la gobernanza compartida, pero cada uno vive y gestiona sus propias finanzas como lo considera oportuno. Estos proyectos recuperan así las redes de apoyo y la gestión de lo común.

El Día Internacional de la Amistad se celebra cada 30 de julio, fecha escogida por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) con la idea de homenajear a esas personas que la vida nos ha regalado para hacer el camino más ameno, llamados amigos. Asimismo, se fundamenta en el reconocimiento de la amistad como un sentimiento noble y valioso en la vida de los seres humanos de todo el mundo. Desde Gerosol nos queremos unir a este día porque creemos en el poder que tiene una sólida red de amistades en nuestros mayores y personas dependientes.

Nadie llega a la vejez sin haber pasado por una serie de pruebas y tribulaciones. Una vida larga nunca deja de tener recuerdos dolorosos, pero una de las mejores maneras de sobrellevar los malos tiempos es encontrar el humor en las situaciones. Muchas personas mayores son famosas por su capacidad de reír frente a la adversidad, y esta es una lección de la que todos podemos aprender. Un poco de humor hace mucho para que los malos momentos sean más llevaderos y los buenos momentos más memorables.

Podemos concluir este articulo reafirmando que tener amigos, es importante en todas las edades, pero en la adultez significa tener alguien con quien celebrar, o intercambiar experiencias, consolarse, entregar mutua atención, tener un referente con el cual seguir cultivando la felicidad. Sin duda ellas, las amistades, son nuestro tesoro y esperamos que esta amistad brille por muchos años más hasta en el otro lado del camino.

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