Posts sobre salud emocional

Twitter trabaja contra el suicidio

El estigma que rodea la preocupación sobre salud mental hace que sea casi imposible tener conversaciones al respecto. En el trabajo, en la escuela o incluso en el hogar, puede ser difícil expresar por lo que estás pasando. Abordar ese estigma es una parte del problema.

En Europa el suicidio es la causa más frecuente de muerte violenta. Más de 800.000 personas mueren en el mundo como resultado de un comportamiento suicida, según datos de la Organización Mundial de Salud (OMS). Los problemas de depresión, drogas, alcohol, acoso escolar, abuso infantil o las dificultades económicas son los principales desencadenantes de esta conducta. En el caso de los jóvenes, el suicidio es la segunda causa de defunción entre personas de 15 a 29 años.

Las redes sociales como plataforma para la ayuda

Como cada año, el 10 de septiembre es el día dedicado a la prevención del suicidio y las redes sociales tienen mucho que decir en este asunto. Las críticas hacia estas plataformas son constantes. Para muchos, el uso de 280 caracteres es una válvula de escape, un muro de lamentaciones un espacio para el desasosiego, casi de intimidad. Pero en ocasiones, la frustración y las tendencias suicidas se plasman en forma de mensajes, llamadas de auxilio.

Twitter quiere poner su granito de arena. Para ello, ha introducido un cambio en sus políticas de uso, de manera que, gracias a un nuevo servicio llamado “Busca Ayuda”, cuando un usuario introduzca en la barra de búsqueda términos asociados con el suicidio o autolesiones, verá en los resultados una notificación en forma de Tweet fijado que aparece sobre todos los demás resultados, que lo anima a buscar ayuda. Esta notificación proporcionará los detalles de contacto del Teléfono de la Esperanza.

Además, la red social ha permitido que otros usuarios también puedan avisar sobre personas que posiblemente tengan pensamientos suicidas. ¿Cómo? Twitter pondrá a su disposición un formulario anónimo que será revisado por un equipo especializado. Posteriormente, este equipo se pondrá en contacto con la persona que tenga síntomas de querer autolesionarse o suicidarse, haciéndole saber que alguien que se preocupa por él identificó que podría estar en riesgo. Igualmente, se le proporciona los recursos y contactos disponibles online y se le anima a buscar ayuda.

Combatir los mensajes de odio

Por otro lado, lamentablemente las redes sociales también se usan como plataforma para el insulto, las faltas de respeto e incluso el abuso. La nueva política desarrollada por Twitter fija también los pasos a seguir en un posible procedimiento sancionador ante estas conductas. Los usuarios que incumplan por primera vez este código de conducta, se verán obligados a la eliminación del tweet. También se les podrá impedir temporalmente el acceso a la cuenta. Para casos reincidentes, se procederá a la suspensión de la cuenta. El usuario tendrá opción a presentar un recurso para expresar su punto de vista.

Hay quienes piensan que es importante destacar que las muertes autoinducidas son potencialmente prevenibles, ya que hay una tendencia creciente a publicar en medios como Facebook o Twitter mensajes que animan al suicidio e, incluso, usuarios que anuncian sus pensamientos antes de cometer el intento.

Sin embargo, los expertos en salud mental y psicología advierten que las medidas propuestas por las redes sociales en esta materia son “parches” para un problema de gran magnitud, porque no existe una verdadera criba, ya que se utilizan de manera recurrente términos como suicidio y se desconoce, ante casos reales, a qué expertos les van a derivar las compañías tecnológicas.

Por otra parte, se cree que #BuscaAyuda y otras iniciativas de Twitter en este área son una valiosa contribución a los grandes y continuos esfuerzos que se requieren para abordar este grave problema.

¿Tú qué opinas? ¿Pueden las redes sociales actuar como herramientas de prevención contra el suicidio? ¿Serán de utilidad estos nuevos mecanismos que ha establecido Twitter?

 

Personas mayores abandonadas en hospitales

Lamentablemente la violencia puede ocurrir en todos los escenarios de la vida. Hay, sin embargo, algunos contextos en los que ocurre con mayor frecuencia. El primero de ellos es, obviamente, la guerra. Pero el segundo, mucho más llamativo, es la familia, una estructura que, basada teóricamente en el amor entre sus miembros, parece que debería estar libre de conductas dañinas. Sin embargo, los casos de maltrato se suceden dentro de los núcleos familiares, una cuestión que en España que no había sido analizada con la profundidad que su gravedad merece hasta la actualidad.

Recordemos que la violencia consiste en una acción, por ejemplo, pegar o insultar a alguien. Pero también puede ser tipificada como violenta aquella conducta en la que se desatiende la obligación de dispensar los cuidados necesarios a una persona, cuando ésta presenta una dependencia. Esta última clase de violencia es la denominada “negligencia” o “abandono” y se trata de una forma de violencia muy presente en los casos de maltrato de personas mayores en la familia. ¿Pero cómo hemos llegado a esta situación de abandono de nuestros mayores?

No hay justificación válida para el abandono

A medida que nuestro país va envejeciendo, comenzamos a ver, con más asombro que frecuencia, cómo algunos de nuestros mayores son abandonados en centros geriátricos y hospitales. Los familiares responsables del ingreso del anciano en el centro, desaparecen cuando reciben la notificación de que tienen que recogerle de nuevo, o sencillamente alegan que no pueden hacerse cargo por falta de tiempo o exceso de trabajo.

Una justificación cada vez más común en el abandono de ancianos está relacionada con la falta de recursos y las deficiencias económicas del núcleo familiar, que considera que aunque en soledad, sus familiares podrán al menos comer y pasar la noche calientes. Este fenómeno incluso puede ser fruto de la evolución de la población de nuestro país, ya que es cada vez más mayor, aunque a estos motivos debemos añadir otro más, como es la evidente falta de valores en la sociedad actual.

Por sus cabezas jamás se les hubiera pasado que un día ellos serían los protagonistas de una historia de soledad y abandono, pero así ha sido. Se trata de trece ancianos que permanecen abandonados por sus familiares en el Hospital General de La Palma. Una cifra tras la que se esconden hombres y mujeres en plena vejez y sin patologías que obliguen a un ingreso hospitalario, algunos de ellos en procesos de depresión y todos víctimas de una profunda tristeza por la situación que les ha tocado vivir. Los perfiles más habituales son las personas de entre 75 y 85 años.

En casos como éstos, la labor del personal sanitario pasa en muchos casos a ser asistencial y hasta de acompañamiento y ayuda emocional. Pese a todo, ello no puede suplir la enorme decepción que les sobrecoge, aunque sigan defendiendo que lo más importante es la familia.

Sin el respaldo de la justicia

A la hora de ingresar a una persona en el hospital hay un trámite legal que se puede seguir, sin embargo para dar un alta los médicos se encuentran desamparados ante la ley. El profesional puede forzar un ingreso por orden judicial yendo a un juzgado de guardia, pero al contrario es un problema, porque si la familia se niega, no hay nada que hacer. Si el médico, por ejemplo, lo lleva a una residencia por su cuenta, la familia le puede denunciar. Este es un problema muy serio que requiere de un abordaje social, jurídico y político urgente.

Cuando se produce un abandono en el hospital, las soluciones son diversas, dependiendo de la situación. Generalmente se les traslada a un centro de mayores o se les facilita asistencia a domicilio. Sin embargo, hay ancianos que no tienen un entorno que pueda apoyarle y otros casos en los que se carece de una vivienda digna o que no cumple las condiciones necesarias para habitarla.

Las denuncias ante la Fiscalía por abandono no suelen tener éxito debido a que dicho delito no está lo suficientemente tipificado en el Código de Derecho Penal. De hecho, dado que los ancianos siguen siendo atendidos en los hospitales, no se produce un abandono real.

En Gerosol Asistencia trabajamos por tu calidad de vida y la de los tuyos

Debemos trabajar como sociedad, con más ahínco, en el fortalecimiento de nuestros valores. Vienen tiempos diferentes, pero lejos de que este sea el cambio que tenemos que vivir, comprometámonos a trabajar, para convertir el envejecimiento en una oportunidad, en lugar de un problema.

Mo Gawdat crea la fórmula matemática de la felicidad

Muchas personas creen que el éxito trae la felicidad. Tendemos a pensar que tenemos que alcanzar ciertos logros e hitos para obtener un cierto nivel de felicidad. Pensamos que si nos licenciamos, empezamos un negocio que funciona, nos casamos, compramos una buena casa y creamos una familia, la felicidad vendrá por sí sola. Además, al parecer el dinero lo es todo y nos da una tranquilidad de satisfacción incomparable. Pero tal y como explica Mo Gawdat, la felicidad no es una consecuencia del éxito.

La felicidad como factor de éxito

Mo Gawdat cuenta que una tarde, hace casi 20 años, se compró por internet dos Rolls-Royce simplemente porque podía hacerlo. En el fondo lo que intentaba era llenar un vacío interior, de su alma. Cuando llegaron esos preciosos y costosos clásicos su ánimo no cambió para nada.

Trabajó en firmas como IBM, Microsoft y Google, ejerciendo de ingeniero y ejecutivo. A los 28 años de edad ya había logrado ser un prestigioso ejecutivo. Sin embargo, cuantos más logros obtenía más infeliz se sentía. Fue así como en el año 2001 empezó a atacar el problema relacionado con la felicidad, pero desde su punto de vista como hombre de negocios e ingeniero. Un punto de vista lógico, matemático y científico, el cual busca entender cómo el cerebro capta y procesa la alegría y la tristeza.

Finalmente, tras varios años de reflexión y de análisis de variables, el ingeniero llegó a la solución: la felicidad es igual o mayor que los acontecimientos de tu vida menos tu expectativa de cómo debería ser la vida. Hoy esta teoría queda plasmada en su reciente libro “El algoritmo de la felicidad”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Si la ecuación planteada por Mo Gawdat es tan simple, entonces ¿por qué es tan difícil encontrar la felicidad y por qué no somos felices todo el tiempo? ¿Qué es lo que está mal? La respuesta es sencilla: porque simplemente estamos buscando la felicidad en el lugar equivocado.

Por ejemplo, las redes sociales a veces muestran nuestra superficialidad, nuestro ego, nuestra pretensión, y también nuestra soledad. Puedes dejar de usarlas, o puedes tratar de cambiarlas, pidiéndoles a sus responsables que las cambien. Si todos consideramos la felicidad nuestra prioridad, y pedimos que los productos nos aporten eso, el próximo diseñador lo tendrá en cuenta. Además, está en tu mano utilizar las redes sociales para buenos fines,

Hay dos estados de ánimo que suelen confundirse en el mundo actual: diversión y felicidad. La primera consiste en momentos pasajeros de euforia que camuflan nuestro verdadero ánimo. Ser feliz es un estado permanente y factible al que se llega cuando se abandona la utópica creencia de que todo lo que deseamos es alcanzable: “La felicidad es ese estado pacífico y satisfecho en el que te dices: ‘Me gusta el mundo tal y como está’”.

Años más tarde, el algoritmo de Mo fue sometido a una durísima prueba cuando su hijo, Ali, murió con tan sólo 21 años de manera repentina por un error médico en una operación de apendicitis. Él y su familia pusieron en práctica la ecuación y pudieron salir de la desesperación y recuperase de la tragedia.

Manejar emociones y aceptar las verdades

En la hipótesis que desarrolló, el ingeniero destacó que debemos aprender a manejar 6 grandes ilusiones para funcionar apropiadamente: pensamiento, conocimiento, ego, tiempo, control y miedo; y evitar 7 ángulos muertos o puntos ciegos: filtros, suposiciones, recuerdos, previsiones, etiquetas, emociones y exageraciones; estos 13 aspectos deforman nuestra visión de la vida. Además, debemos acoger 5 máximas verdades: el cambio, el amor, el presente, la muerte y la creación.

Para sorpresa de cualquier persona, ni el dinero, ni la salud, ni el éxito ni la seguridad son factores que se contemplan en esta ecuación.

El ensayista facilita varias conclusiones, como que las grandes ciudades reducen la felicidad. Explica que la dicha está dentro de uno y no fuera y que los seres humanos somos felices por defecto, como demuestra que un niño con sus necesidades básicas atendidas suele estar siempre contento. Recomienda no preocuparse por lo que todavía no ha ocurrido; se abona al viejo carpe diem: para ser felices hay que vivir en el presente. También es de gran ayuda el amor incondicional de tus seres queridos.

Mo Gawdat ha dejado su trabajo para dedicarse a tiempo completo a la misión con la que quiere honrar la memoria de su hijo. Ha enseñado su teoría a miles de Googlers cambiándole la vida a más del 90% de aquellas personas que han recibido dicha formación, la cual también se ha expandido a otras empresas. Su misión es hacer expandir su algoritmo, a través de su libro, de la fundación onebillionhappy.org y el movimiento #onebillionhappy para lograr que el contador de personas más felices en el mundo siga creciendo exponencialmente.

Está claro que el protagonista de esta historia ni es gurú, ni es coach, ni le quiere vender la moto a nadie, pero le está cambiando la vida a millones de personas. Un secreto que hemos encontrado para sentirnos más felices es la generosidad, un cambio de actitud en nuestro comportamiento, dejando de mirarnos tanto a nosotros mismos. Mirar alrededor y descubrir que hay personas a las que puedes ayudar a ser más felices, será el empujón definitivo para que tú también consigas ser feliz.

Fuente de información

http://www.elmundo.es/papel/lideres/2018/02/15/5a847455e5fdea540c8b45a4.html

Museo Sorolla programa Sorolla + social

Los museos han evolucionado. Nacidos para poner el conocimiento y la cultura al alcance de la sociedad, hoy día pretenden, cada vez más, ser centros dinamizadores de esa sociedad, convirtiéndose en espacios abiertos al diálogo con los diversos movimientos sociales. Desde ese posicionamiento deben luchar para no ser concebidos como instituciones elitistas, sino como museos para todos los públicos, en especial para aquellos colectivos que mayores dificultades tienen para la visita o que se encuentran en riesgo de exclusión. Por ello, hacer del museo un elemento de integración y de nuevos conocimientos a través del arte es importante.

Museo Sorolla, el legado de una vida de artista

Situado en el distrito de Chamberí, el museo Sorolla fue creado por deseo de su viuda, Clotilde García del Castillo, que en 1925 dictó testamento donando todos sus bienes al Estado Español para fundar un Museo en memoria de su marido. Es una de las casas de artista más completas y mejor conservadas de Europa, y su jardín, también diseñado por él, es un precioso oasis en la ciudad.

Recientemente, este espacio pictórico trata de diseñar actividades de ocio para todo su público y en este sentido, el museo lanza el proyecto piloto “Visita para Cuidadores” que se incluye en el paquete de actividades sociales del museo. El fin principal del programa social del museo es experimentar y desarrollar actividades de inclusión que atienda a la diversidad de los usuarios y fomentar su participación.

Esta actividad está planteada para llevar a cabo una visita guiada por voluntarios culturales en el Museo Sorolla, y está dirigida especialmente a personas que cumplan el rol del cuidador o trabajen con personas en situación de dependencia.

El museo emplea gran parte de su esfuerzo en recordar lo importantes que fueron las atenciones y cuidados que Joaquín Sorolla recibió de su mujer Clotilde y sus hijos en sus últimos años de su vida. El 18 de junio de 1920 el prestigioso pintor sufrió una hemiplejia, cuando se hallaba pintando un cuadro en el jardín de su casa de Madrid, que le mantuvo inconsciente hasta su muerte tres años después. Fruto de su historia, el Museo Sorolla pone a nuestra disposición esta iniciativa social para rememorar y reconocer el papel del cuidador.

Un recorrido que apoya la figura del cuidador

La actividad consiste en realizar un recorrido ameno y coloquial que profundice en la vida y obra de Joaquín Sorolla. El desarrollo de la visita será alrededor de una hora y media, donde se estará siempre acompañado de otros participantes y el voluntario responsable de esta visita. El itinerario consistirá en conocer las estancias del museo y detenerse a observar una selección expresa de obras del artista.

Este proyecto busca dar respuesta a la pregunta: ¿Cómo puede la institución museística ayudar al cuidador a mantener y/o aumentar su nivel de bienestar en su proceso de cuidado, utilizando los recursos museológicos?

Aquellas personas que asumen el rol de cuidador pueden llegar a situarse en un elevado grado de vulnerabilidad, estrés o incertidumbre, incrementando de esta manera el riesgo de padecer diversos problemas físicos y emocionales. Ante esta situación, el compromiso del Museo Sorolla se basa en aprovechar sus medios para ofrecer un apoyo desde un punto cultural y artístico.

Estas visitas se llevarán a cabo una vez por semana con un grupo de quince personas como máximo y ocho como mínimo. Dichas actividades estarán disponibles hasta el próximo mes de mayo de 2018 en dos franjas horarias: los martes a las 12:30 y los viernes a las 16:30. Para reservar, se deberá de escribir a la dirección comunicacion.msorolla@mecd.es o llamar al teléfono 91-2753424.

Como hemos dicho a lo largo este artículo, se trata de un proyecto de la Secretaría de Estado de Cultura que pretende que los museos se involucren aún más activamente en dar respuesta a los cambios sociales, económicos y culturales; y sean auténticas instituciones de convivencia y de intercambio de ideas y experiencias, plenamente accesibles y comprometidas con la cohesión social, la interculturalidad, la integración y la sostenibilidad. Confiemos en que no se quede solamente sobre el papel.

Cuando la tristeza profunda se vuelve enfermedad

Nos podemos poner tristes porque hemos discutido con un amigo, hemos roto con nuestra pareja o un buen amigo nuestro se ha mudado a otro lugar. Es natural estar triste, sentirse decaído o desanimado. Todos sentimos estas emociones humanas; son reacciones a las dificultades y los obstáculos de la vida. Sin embargo, cuando estas emociones permanecen demasiado tiempo o son muy intensas, esto pasa a ser una enfermedad que tiene por nombre trastorno depresivo.

La cultura en la que estamos inmersos nos ha llevado a sobrevalorar y magnificar las emociones positivas. Es como si tuviésemos que demostrar que la felicidad y la positividad nos embargan en todo momento y que todo va siempre genial.

La palabra depresión es de uso común en nuestro vocabulario, pero no se tiene muy claro lo que significa realmente, usándose en ocasiones más para referirnos al aburrimiento o a la tristeza de una forma errónea.

Esa idea de que todas las personas con depresión tienen una personalidad temible es falsa. La depresión es mucho más que un estado de ánimo. Los que viven con depresión han aprendido a modificar su humor de cara al exterior. Puede que incluso los consideres las personas más felices que conoces.

La depresión como patología psiquiátrica.

A menudo, las personas con depresión tratan de mostrar al público los aspectos optimistas de su conducta, independientemente de lo que estén sintiendo por dentro. Nadie quiere hundir al resto, aunque esto suponga ocultar sus sentimientos reales.

La depresión puede desencadenarse por los hechos trágicos, pero también, sin causa externa que la justifique. Puede surgir en una vida normal, sin pasar por situaciones estresantes. Por tanto, es una enfermedad, en el sentido psiquiátrico, en la que hay una tristeza patológica que es intensa y más duradera y que está asociada a otros síntomas. Estos son la incapacidad para sentir placer, notable falta de energía, la pérdida de peso y apetito, trastornos del sueño, fatiga, dificultades para concentrarse, y sucesión de ideas reiteradas de sentimiento de culpa, preocupación excesiva por la salud e intentos suicidas.

De hecho, el encéfalo de una persona diagnosticada con este trastorno puede mostrar un nivel de activación mucho más bajo que el de alguien sin depresión, lo cual influye en una gran variedad de procesos mentales, entre ellos la capacidad de memorizar y el modo en el que volvemos a evocar ciertos recuerdos.

Posible primera causa de discapacidad en cuestión de años

Tendemos a pensar que cuando una persona es negativa o se siente triste, cambiar ese estado de ánimo es una cuestión de actitud, pero a veces no es tan fácil como eso. Es importante que se asuma la dificultad que supone superar una depresión y que ello no es debido a la falta de voluntad del deprimido, sino a la propia depresión que, entre otras cosas, anula la voluntad de la persona, trivializar el problema no ayudará a afrontarlo. Hay que ayudar a la persona a darse cuenta, de que igual que existen problemas físicos, que necesitan de tratamiento, ocurre lo mismo con lo psicológico, aunque en este caso la solución no sea sólo la farmacológica.

Para alguien que se encuentra encerrado en esa oscuridad interior, probablemente no sea de utilidad escuchar ese ¡anímate! o que le insinúen que está donde no debe.

Cuando damos consejos, tendemos a ver las situaciones desde nuestra propia perspectiva, pero si queremos realmente ayudar, lo ideal es optar por la empatía, para tener más pistas sobre si esa persona necesita un hombro en el que llorar, distraerse, o solo que la escuchen en silencio. Introducir los pies en sus zapatos y caminar con ellos, siendo así conscientes de cuáles son sus circunstancias, puede orientarnos respecto a qué necesita.

Olvidamos que las primeras personas que detectan una depresión, no suelen ser los médicos, sino las personas más cercanas al paciente y lo que nadie dice, es que para ellos no es nada fácil. Ver a alguien que quieres atravesar esa mala situación es angustioso y frustrante. Puedes ser amigo, puedes ser madre, puedes ser pareja, pero asúmelo, no eres un psicólogo y no deberías intentar serlo. No hay que olvidar, que todos tenemos nuestros límites y que está bien ayudar, pero ciertos problemas hay que ponerlos en manos de un verdadero profesional.

Fuente de información

http://www.lasexta.com/programas/salvados/avances/sabes-realmente-lo-que-supone-sufrir-depresion-uno-de-cada-cinco-de-salvados-en-diez-titulares-jordi-evole-ivan-ferreiro_201801265a6b09590cf2717a3c286300.html

 

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