Posts sobre alteraciones en el sueño

Cuando la tristeza profunda se vuelve enfermedad

Nos podemos poner tristes porque hemos discutido con un amigo, hemos roto con nuestra pareja o un buen amigo nuestro se ha mudado a otro lugar. Es natural estar triste, sentirse decaído o desanimado. Todos sentimos estas emociones humanas; son reacciones a las dificultades y los obstáculos de la vida. Sin embargo, cuando estas emociones permanecen demasiado tiempo o son muy intensas, esto pasa a ser una enfermedad que tiene por nombre trastorno depresivo.

La cultura en la que estamos inmersos nos ha llevado a sobrevalorar y magnificar las emociones positivas. Es como si tuviésemos que demostrar que la felicidad y la positividad nos embargan en todo momento y que todo va siempre genial.

La palabra depresión es de uso común en nuestro vocabulario, pero no se tiene muy claro lo que significa realmente, usándose en ocasiones más para referirnos al aburrimiento o a la tristeza de una forma errónea.

Esa idea de que todas las personas con depresión tienen una personalidad temible es falsa. La depresión es mucho más que un estado de ánimo. Los que viven con depresión han aprendido a modificar su humor de cara al exterior. Puede que incluso los consideres las personas más felices que conoces.

La depresión como patología psiquiátrica.

A menudo, las personas con depresión tratan de mostrar al público los aspectos optimistas de su conducta, independientemente de lo que estén sintiendo por dentro. Nadie quiere hundir al resto, aunque esto suponga ocultar sus sentimientos reales.

La depresión puede desencadenarse por los hechos trágicos, pero también, sin causa externa que la justifique. Puede surgir en una vida normal, sin pasar por situaciones estresantes. Por tanto, es una enfermedad, en el sentido psiquiátrico, en la que hay una tristeza patológica que es intensa y más duradera y que está asociada a otros síntomas. Estos son la incapacidad para sentir placer, notable falta de energía, la pérdida de peso y apetito, trastornos del sueño, fatiga, dificultades para concentrarse, y sucesión de ideas reiteradas de sentimiento de culpa, preocupación excesiva por la salud e intentos suicidas.

De hecho, el encéfalo de una persona diagnosticada con este trastorno puede mostrar un nivel de activación mucho más bajo que el de alguien sin depresión, lo cual influye en una gran variedad de procesos mentales, entre ellos la capacidad de memorizar y el modo en el que volvemos a evocar ciertos recuerdos.

Posible primera causa de discapacidad en cuestión de años

Tendemos a pensar que cuando una persona es negativa o se siente triste, cambiar ese estado de ánimo es una cuestión de actitud, pero a veces no es tan fácil como eso. Es importante que se asuma la dificultad que supone superar una depresión y que ello no es debido a la falta de voluntad del deprimido, sino a la propia depresión que, entre otras cosas, anula la voluntad de la persona, trivializar el problema no ayudará a afrontarlo. Hay que ayudar a la persona a darse cuenta, de que igual que existen problemas físicos, que necesitan de tratamiento, ocurre lo mismo con lo psicológico, aunque en este caso la solución no sea sólo la farmacológica.

Para alguien que se encuentra encerrado en esa oscuridad interior, probablemente no sea de utilidad escuchar ese ¡anímate! o que le insinúen que está donde no debe.

Cuando damos consejos, tendemos a ver las situaciones desde nuestra propia perspectiva, pero si queremos realmente ayudar, lo ideal es optar por la empatía, para tener más pistas sobre si esa persona necesita un hombro en el que llorar, distraerse, o solo que la escuchen en silencio. Introducir los pies en sus zapatos y caminar con ellos, siendo así conscientes de cuáles son sus circunstancias, puede orientarnos respecto a qué necesita.

Olvidamos que las primeras personas que detectan una depresión, no suelen ser los médicos, sino las personas más cercanas al paciente y lo que nadie dice, es que para ellos no es nada fácil. Ver a alguien que quieres atravesar esa mala situación es angustioso y frustrante. Puedes ser amigo, puedes ser madre, puedes ser pareja, pero asúmelo, no eres un psicólogo y no deberías intentar serlo. No hay que olvidar, que todos tenemos nuestros límites y que está bien ayudar, pero ciertos problemas hay que ponerlos en manos de un verdadero profesional.

Fuente de información

http://www.lasexta.com/programas/salvados/avances/sabes-realmente-lo-que-supone-sufrir-depresion-uno-de-cada-cinco-de-salvados-en-diez-titulares-jordi-evole-ivan-ferreiro_201801265a6b09590cf2717a3c286300.html

 

Tercera edad: Se extiende la mancha de la soledad

Cuando somos niños, en la mayoría de los casos no tenemos problemas en relacionarnos con otras personas. Se hacen amigos con facilidad y los sentimientos sólo giran alrededor del juego y la diversión. Sin embargo, ¿Qué sucede a medida que vamos creciendo y llegamos a la vejez? La soledad en la vejez tiene mucha repercusión e importancia en la calidad y duración de la vida de nuestros mayores.

Aunque parezcan similares, el aislamiento social y la soledad no son lo mismo. El aislamiento social se da cuando efectivamente la persona vive sin contactos ni relaciones sociales, mientras que la soledad es el sentimiento subjetivo de no tener relaciones significativas, aunque exteriormente pueda parecer que se tienen muchas amistades.

La amargura y la tristeza roban las ganas de vivir a muchas personas mayores que se sienten solas. En este sentido, conviene tener en cuenta que el modelo de familia ha dado un giro importante en las últimas décadas. Por ello, conviene hacer autocrítica. Con la modernidad hemos conseguido retos muy positivos, pero en la actualidad también tenemos una profunda crisis de valores, que en ocasiones generan que nos desentendamos del cuidado de las personas de la tercera edad.

Consecuencias de la soledad en los mayores

Son muchas las personas mayores que viven solas y se desenvuelven con facilidad y sin problema alguno, pero también son muchas las que se sumergen en una profunda soledad. En España tenemos casi dos millones de personas mayores que viven solas.

Las consecuencias de la soledad para la salud son dramáticas, ya que sentirse aislado de los demás puede interrumpir el sueño, elevar la presión arterial e incrementar el estrés. Recordemos, que una cosa es vivir solo y otra muy diferente sentirse solo.

Una persona mayor tiene el doble de posibilidades de morir al quedarse sola, que una persona que tiene compañía. En algunos casos estar acompañados no habría cambiado el triste final, pero en otros, el fallecimiento podría haberse retrasado varios años.

Por definición, esta etapa de la vida va acompañada de una sucesión de pérdidas, como el trabajo, el status social, el cónyuge y algunas capacidades físicas, entre otras, que facilitan la experiencia de la soledad. Aunque sea un mito eso de que un abuelito se llevó al otro meses después de morir, no es tan descabellado. Cuando una persona se queda viudo o viuda, suele entrar en un cuadro depresivo, que aumenta el riesgo de otras enfermedades y de que muera más rápido.

Los mayores que se sienten solos no provocan una crisis social significativa, como podrían provocarla otros grupos porque no tienen siquiera las suficientes fuerzas como para exigir sus derechos.

El sentimiento de soledad varía entre las personas y esto depende del número de conexiones sociales con las que se siente más a gusto. Por ejemplo, para algunas personas bastará con tener una conexión especial (mejor amigo o pareja), pero otros necesitarán de más conexiones, de lo contrario sentirán que viven en soledad.

A veces una simple llamada telefónica o una visita de escasos minutos puede detectar a tiempo problemas que ayudan a salvar vidas.

Soluciones para evitar la soledad en los ancianos

Cada vez son más frecuentes los casos de personas mayores, sin cobertura familiar, que mueren en soledad en sus domicilios. Un drama social que se ve acentuado por el hecho de que en numerosas ocasiones pasan días hasta que se descubre el cadáver.

Se trata de personas por encima de los 70 años, muchas veces sin enfermedades conocidas, que mueren de forma inesperada. Personas con una vida autónoma, que no tienen una supervisión familiar o que la tienen pero de forma muy esporádica. Acaban siendo los vecinos los que dan el aviso o algún familiar alertado porque la persona no coge el teléfono o no abre la puerta de su domicilio después de haber llamado al timbre.

La familia debería incentivar que sus seres queridos mantengan su actividad social, disfruten del ocio y se sientan útiles y realizados.

Existen muchos recursos para evitar la soledad de las personas mayores, como puede ser la participación en programas de voluntariado, asociaciones culturales, deportes, manualidades, cursos y talleres. También hay lugares donde realizar estas funciones al mismo tiempo que se mantiene una buena actividad social. Los tradicionales viajes del IMSERSO son también una buena opción para las personas mayores.

Si tu ritmo de vida te impide visitar o atender a tus mayores con la frecuencia que te gustaría, te sugerimos que pruebes los servicios de asistencia a domicilio. En Gerosol Asistencia contamos con profesionales que pueden ayudar a las personas mayores en tareas como el aseo personal o la preparación de las comidas. No te quedes con la duda e infórmate sin compromiso. Nosotros nos adaptamos a tus necesidades.

Considero que no está demás pararse un rato a reflexionar sobre aquello que no hacemos bien como sociedad. Hay muchas excepciones, por supuesto, pero el respeto a nuestros mayores es una asignatura pendiente que tenemos todos. La sonrisa de un niño es casi inevitable, pero la de un mayor es emocionante. Que los ancianos se mueran de viejos, pero no de soledad.

 

Fuentes de información

https://politica.elpais.com/politica/2018/01/13/actualidad/1515873186_409536.html

http://intersecciones.psi.uba.ar/index.php?option=com_content&view=article&id=530:la-soledad-de-los-adultos-mayores-iun-problema-mayor&catid=9:perspectivas&Itemid=1

Hipersensibilidad: un trastorno cuestionado

El intenso desarrollo tecnológico apoyado en la emisión de ondas electromagnéticas de baja frecuencia, expone al ser humano, incluso desde el vientre materno, a los campos de baja o muy baja frecuencia cuyos efectos a medio y largo plazo desconocemos. Es muy difícil encontrar un lugar donde no exista una conexión wifi, ya sea pública o privada, por lo que si en los últimos años comenzaste a sentirte mal, puede que la culpa no la tenga un virus o una bacteria, sino que quizá internet inalámbrico tenga algo que ver.

Un causante que no se ve

¿Conocías un trastorno llamado hipersensibilidad electromagnética? Se trata de una dolencia bastante poco común, en que la persona experimenta una serie de síntomas causados por las ondas liberadas, no solo por el wifi, sino también por teléfonos móviles y casi cualquier aparato que libere este tipo de radiación.Electrosensibilidad 1

Todos estamos rodeados por un campo electromagnético en el cual circulan diferentes tipos de ondas sin que nos demos cuenta, pero quienes padecen de hipersensibilidad electromagnética sienten sus efectos, incluso cuando el nivel de radiación provocada por estas ondas es mucho menor a los máximos permitidos.

El organismo de los afectados reacciona frente a la “contaminación electromagnética” al considerarla una agresión externa, lo que se traduce en diferentes problemas de salud como insomnio, nerviosismo, fatiga crónica, mareos, cefaleas, taquicardias, dificultad para concentrarse, pérdida de memoria, alteraciones digestivas, infecciones recurrentes y sensación de tristeza sin motivo. La razón por la que este trastorno es conocido como “alergia al wifi” es porque los síntomas también se notan en la piel en forma de enrojecimiento, picazón y sensación de quemazón ante las ondas, de manera similar a una dermatitis de contacto.

Consejos ante una sintomatología no enmarcada en el ámbito sanitario

En España oficialmente no está tipificada ni aceptada por el Ministerio de Salud, lo que hace que se tilde a las personas afectadas como alarmistas o hipocondríacas pero ellas ven enormemente mermada su calidad de vida, no sólo por sus síntomas físicos, sino también por los profundos cambios emocionales que suele llevar aparejados.

Es muy difícil diagnosticar hipersensibilidad electromagnética, ya que sus síntomas pueden corresponder casi a cualquier cosa y en la mayoría de los que la sufren no tienden a ser demasiado graves, pero su vida sí se ve complicada.

Todavía no se conoce ningún tratamiento que corrija la hipersensibilidad electromagnética, y se ha observado que los afectados se hacen progresivamente más sensibles a estas emisiones, por lo que lo único que pueden hacer para aliviar sus síntomas es evitar la exposición todo lo posible, tomando medidas como:

  • Solicitar que un especialista examine el hogar y lugar de trabajo para que determine las principales fuentes de radiación que podrían estar afectando, para minimizar la exposición a sus emisiones.
  • Sustituir los teléfonos inalámbricos por teléfonos fijos, y las redes wifi por conexión por cable.
  • No utilizar el teléfono móvil a menos que sea imprescindible y, en ese caso, hacerlo en zonas con buena cobertura y utilizando el altavoz para mantenerlo lo más apartado posible de la cabeza.
  • Emplear tejidos naturales y evitar los sintéticos (que favorecen la electricidad estática), tanto en la ropa de hogar como en las prendas de vestir.
  • Mantener cualquier dispositivo desconectado cuando no se utilice.

Electrosensibilidad 3

Con estas indicaciones, en muy pocos casos es necesario que quienes padecen estos síntomas se vean obligados a mudarse a lugares donde las tecnologías no estén tan instauradas.

Pese a que los síntomas pueden ser incapacitantes, quienes los padecen no cuentan con el respaldo de la comunidad científica, quien afirma que no existe una relación causa-efecto que se pueda probar, ni de la Organización Mundial de la Salud, que no lo considera una enfermedad, y lo enmarca en el campo de los trastornos psicológicos. Pese a todo, en los últimos años, jueces de todo el mundo han reconocido casos de incapacidad laboral a personas afectadas por la electro-sensibilidad.

Como ha ocurrido en otras épocas de la historia de la medicina ante nuevas enfermedades la respuesta ante el desconocimiento y es el rechazo. ¿Existe la hipersensibilidad electromagnética? La ciencia insiste en que no, pero la gente sigue enfermando. El debate está sobre la mesa.

 

Fuentes de información

https://www.ara.cat/es/Hipersensibilidad-electromagnetica-trastorno-desconocido-alza_0_1688231329.html

http://www.eldiario.es/consumoclaro/cuidarse/hipersensibilidad-electromagnetica-wifi-telefonia-movil-electrosensibles_0_460904772.html

Demencia senil, ausentarse de la realidad

Las lagunas mentales que provocan la demencia son diferentes al olvido que puede tener cualquier persona normalmente. Por ejemplo, olvidar donde dejamos las llaves del coche es mala memoria, pero olvidar como utilizar las llaves son un posible síntoma de demencia senil. Cuando nuestro familiar comienza a tener problemas de memoria o se ven mermadas sus capacidades para realizar por si solo actividades que antes no eran un problema, varias ideas empiezan a agolparse en nuestra cabeza, ¿qué le estará pasando?, ¿tendrá demencia o Alzheimer?, ¿debería consultar al médico?

Una afección a nivel cognitivo

La demencia senil no es una enfermedad, es la situación que se da cuando la persona mayor ha perdido las facultades mentales, que afecta al pensamiento, la memoria, la comunicación y la conducta y por ello necesita ayuda o la supervisión de las tareas que anteriormente realizaba con facilidad. La demencia no tiene por qué formar parte del envejecimiento de todas las personas. A medida que va pasando el tiempo, el cuerpo de las personas va cambiando al igual que se van notando cambios mentales debido al deterioro, es por esto que el funcionamiento del cerebro no sea el correcto y de ahí que se produzca la demencia senil.

En la mayoría de los casos, la demencia senil es de carácter progresivo y, por lo tanto, irreversible. Así, las funciones o capacidades que se pierdan no podrán volver a ser recuperadas por la persona afectada. Los médicos diagnostican demencia senil cuando el paciente ha sufrido la pérdida de, al menos, dos habilidades básicas.

Demencia 1

El  diagnostico  de demencia senil debe ser motivo para empezar a pensar en los cuidados que se les procurarán para que tengan una buena calidad de vida. Nadie nace sabiendo cómo comunicarse con una persona con demencia, pero se puede aprender. Si mejoramos nuestras técnicas de comunicación eso hará que las labores de cuidado provoquen menos estrés y que probablemente mejore la calidad de nuestra relación con el ser querido. Las buenas técnicas de comunicación también mejorarán nuestra capacidad para enfrentar las conductas problemáticas que pudieran presentarse al cuidar del mayor con demencia.

Facilitar el ambiente para mejorar la conexión

Es importante matizar que las estrategias son guías que nos permiten comunicarnos con la persona que padece la enfermedad pero, la realidad es que cada persona es única y singular. Por ello es clave adaptar estas estrategias de carácter general a cada una de las personas con la que nos vamos a comunicar. Veamos algunas de estas estrategias:

  • Evita ruidos y distracciones que puedan producir interferencias. Dile quién eres y cuál es tu parentesco con él o ella. Las personas con demencia están haciendo un esfuerzo extra por comprender y sentirse comprendidos. Un ambiente favorecedor es fundamental para que el esfuerzo extra de la persona por comunicarse no se convierta en frustrante.- Es importante, siempre y cuando la persona no tome las riendas, que tomes la iniciativa en la conversación para que tengan estructura y sepan desde donde partir.
  • Estar a la misma altura a nivel visual para que podáis contextualizar lo que os quieren decir no sólo desde la palabra, sino también desde la expresión facial. Es fundamental hablar despacio, vocalizar bien y tener un tono de voz medio.
  • Refuerza lo positivo y aborda los errores como oportunidades de aprendizaje o de nuevos intentos. Si cometen errores hay razones importantes para ello.
  • A los pacientes con demencia les tranquiliza mucho recordar el pasado. Suelen mantener su memoria a largo plazo pero no a corto, por lo que se acuerdan de cosas que ocurrieron hace años pero no las que ocurrieron ayer. Por ello, es preferible hacerle preguntas de un pasado más remoto en lugar de preguntas sobre cosas más recientes.
  • Si no entienden lo que has dicho, reformúlalo con palabras más sencillas. Simplifica el mensaje y muestra paciencia ante la persona que tiene demencia senil.

Con estas recomendaciones, seguro que será mucho más sencillo y eficaz tanto comunicarnos como convivir con aquellos seres queridos que padecen demencia senil y sobre todo, poner nuestro granito de arena para que se sientan un poco mejor.

 

Fuentes de información

http://www.cuidateplus.com/enfermedades/neurologicas/demencia-senil.html

https://www.guiatucuerpo.com/demencia-senil/

 

Salud mental, también requiere atención

En el mundo actual existe como modelo una sociedad exitista, que avanza rápidamente. El itinerario diario, nos hace vivir frenéticamente, centrándonos en el logro de objetivos laborales y económicos que nos hacen olvidar la importancia de conectarnos con nuestras sensaciones, emociones y pensamientos, y cómo la vida que llevamos nos impacta.

En el mismo plano que una enfermedad física

Al contrario que en plano físico la mayoría de las personas cuando sienten algún malestar a nivel psicológico y/o emocional no acuden al psicólogo, ya sea por miedo, desconocimiento, porque piensan que no sirve de nada o simplemente porque piensan que los psicólogos son solo para los “locos”. Sin embargo, nuestras heridas internas, tales como tristeza, desesperanza, angustia, pesimismo y miedo deben ser tratados, al igual que nuestras heridas externas, es decir, de manera regular y no sólo en caso de crisis.

Sin salud mental no podemos estar sanos. Cualquier parte del cuerpo, incluso el cerebro, puede enfermarse. Todos pasamos por situaciones que nos causan altibajos emocionales de vez en cuando. Las condiciones de salud mental van más allá de estas reacciones emocionales que tenemos en situaciones específicas. Se trata de alteraciones del cerebro que producen desviaciones en el pensamiento, la percepción, las emociones y la conducta que dificultan la adaptación de la persona al entorno cultural y social en que vive, creando malestar en el individuo.

La esquizofrenia, los trastornos de la personalidad, la depresión, el trastorno bipolar y la ansiedad son las enfermedades mentales más frecuentes en la actualidad.

Salud mental 5

Los síntomas varían en duración e intensidad dependiendo de la persona, de la enfermedad específica y de las circunstancias. Las enfermedades mentales no distinguen sexo, edad, cultura, nivel educativo, clase social, raza ni religión. Tampoco son el resultado de alguna debilidad personal o defecto de carácter. Con la debida atención médica y un tratamiento adecuado, es posible llevar una vida productiva y plena.

El remedio desde el apoyo social

La Organización Mundial de la Salud trabaja para lograr una mejora de la calidad de vida de las personas que tienen una enfermedad mental, así como de sus familiares y de todas las personas de su entorno. De igual manera, su objetivo es que la atención médica llegue cada día a más personas y que seamos conscientes que aquellos que padecen enfermedades mentales necesitan menos exclusión, menos discriminación y más ayuda para poder desarrollarse y vivir mejor. En menor escala, pero en Gerosol Asistencia tenemos la misma filosofía de trabajo, es decir, velamos por que las personas con trastornos mentales y sus familiares dispongan tanto de una atención como de unos cuidados sociosanitarios de calidad.

El estigma representa una de las barreras más relevantes para la atención y la integración social de las personas afectadas por una enfermedad mental, implicando un sufrimiento adicional a la enfermedad tanto para el paciente como para su familia. Las consecuencias negativas del estigma pueden a veces ser más nocivas que los síntomas mismos de la enfermedad.

Cualquier persona necesita un entramado social para satisfacer la necesidad humana de ser cuidado, aceptado y apoyado emocionalmente, sobre todo en periodos de estrés. Diversas investigaciones han mostrado que un fuerte apoyo social acelera de forma significativa la recuperación de las enfermedades físicas y mentales.

 

Fuentes de información

https://www.significados.com/salud-mental/

http://www.efesalud.com/salud-mental-estigma-cultural/

logo-suma-de-todosEMPRESA AUTORIZADA POR LA CONSEJERÍA DE POLITICAS SOCIALES Y FAMILIA DE LA COMUNIDAD AUTÓNOMA DE MADRID.

Gerosol Asistencia presta sus servicios en todo el territorio regional.
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