Posts sobre alteraciones en el sueño

Resiliencia

“Las especies que sobreviven no son las más fuertes, ni las más rápidas ni las más inteligentes sino aquellas que  mejor se adaptan al cambio.”

Charles Darwin

Este post lo escribe nuestra compañera Sonia Cuenca de la Casa Psicóloga General Sanitaria. Master en Terapia Familiar y de Pareja. Intervención con Adultos, Adolescentes, Parejas y Familias. Especialista en Familias y Nuevas Tecnologías, Formadora de Talleres de entrenamiento en Habilidades sociales e Inteligencia Emocional. Especialista en Crianza saludable y Parentalidad Positiva. Intervención con Tercera Edad y Escuelas de Abuelos Educadores. Consultora de salud y bienestar emocional

¿Cómo nos enfrentamos a los momentos difíciles de la vida?, ¿Tenemos la sensación de que no sabemos afrentar los problemas, cambios y/o eventos traumáticos de la vida como deberíamos?

La APA, (Asociación Americana de Psicología), define la Resiliencia como “el proceso de adaptarse bien a la adversidad, a un trauma, tragedia, amenaza, o fuentes de tensión significativas, como problemas familiares o de relaciones personales, problemas serios de salud o situaciones estresantes del trabajo o financieras. Significa «rebotar» de una experiencia difícil, como si uno fuera una bola o un resorte”.

Superar una situación vital traumática o complicada, no te hace resiliente per se. Puedes superar situaciones complicadas pero de una manera poco adaptativa.

 

 

 

 

 

En Psicología, afrontar, superar los problemas y adversidades de la vida, saliendo incluso fortalecidos es lo que distingue a una persona resiliente de otra que no lo es.

El ser humano es resiliente por naturaleza, no es un proceso extraordinario como se piensa ni es una característica que se tiene o no se tiene. Ser resiliente implica desarrollar y adquirir pensamientos y conductas que se pueden aprender.

 

El camino hacia la Resiliencia, no es un camino fácil. Todo lo contrario, es un camino en el cual el dolor, la angustia y la tristeza suelen ir de nuestra mano y es complicado deshacernos de ellos.

¿Cómo podemos desarrollar nuestra Resiliencia?

  1. ¡Relaciónate! ¡Establece buenas relaciones dentro y fuera de tu familia. Acepta su ayuda,¡ ríete, disfruta, pásalo bien¡
  2. Las crisis existen, son parte de la vida, y pueden superarse. Depende de cómo lo interpretes y la lectura que hagas de ellas.
  3. Acepta que el cambio es parte de la vida. Puede que los objetivos que te habías propuesto ahora sean inalcanzables, céntrate entonces en todo lo que has conseguido.
  4. Establece metas y objetivos, pero que sean realistas y flexibles. ¡Vamos a ir poco a poco¡.
  5. Por mucho que los ignoremos o los neguemos, los problemas no desaparecen.
  6. Busca la oportunidad para conocerte y descubrirte a ti mismo. Eres más fuerte de lo que piensas.
  7. Confía en ti y no te dejes llevar por la inmediatez. Todo requiere su tiempo.
  8. Busca ayuda profesional si lo necesitas.
  9. Huye de aquellos que te dicen que estás instalado en “tu zona de confort”. No ayudan.
  10. Toma el control de tu vida. El miedo es el enemigo de la Resiliencia.

Película, “El circo de las Mariposas”. Un buen ejemplo de superación y Resiliencia.

En Gerosol Asistencia pondremos en marcha próximamente, un proyecto de atención centrada en el APOYO Y ASESORAMIENTO PSICOLÓGICO, con

  • “Grupos de apoyo psicológico para familiares y/o cuidadores principales”.

Nuestro objetivo será ofrecer apoyo emocional, estrategias de afrontamiento, asesoramiento y apoyo psicológico a personas que están atravesando una situación complicada asociada a un momento de crisis.

Se impartirán en las instalaciones de Gerosol Asistencia.

  • Psicoterapia Individual, Familiar y de Pareja.

Con el apoyo psicológico te acompañamos y entrenamos en estrategias para afrontar las dificultades que pueden alterar la estabilidad personal, y así fortalecer la vida familiar, laboral y social.

Sesiones a domicilio / instalaciones de Gerosol Asistencia (a elegir).

Las sesiones serán a cargo de Sonia Cuenca de la Casa.

 

Contaminación ambiental: el aire resta salud

Todos vivimos en este planeta. Todos respiramos el mismo aire, pero…

¿Cómo es a día de hoy nuestra relación con el espacio natural en el que vivimos?

Aunque no pueda mostrarse a simple vista, ahí está. Como consecuencia de la mala calidad del aire que respiramos, nuestra esperanza de vida puede reducirse considerablemente. El sistema inmunológico es el encargado de proteger al organismo frente a las enfermedades. Si este se encuentra expuesto de manera continuada a un aire contaminado, las defensas inmunitarias descenderán y su capacidad para reaccionar ante ataques a nuestro organismo se verá mermada.

Los principales agentes contaminantes del aire son:

  • las partículas en suspensión,
  • el dióxido de nitrógeno,
  • el ozono troposférico y
  • el dióxido de azufre.

Todas estas sustancias son originadas principalmente por el tráfico rodado, que es la mayor causa de emisiones contaminantes, a la que se suman las calefacciones, algunas industrias, centrales energéticas, refinerías o incineradoras.

Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), cerca de tres millones de personas mueren al año por patologías que están relacionadas con la exposición a la contaminación del aire. El nivel máximo no debería sobrepasar los 46 microgramos de dióxido de nitrógeno por metro cúbico pero en muchas poblaciones, estos índices se superan holgadamente.

Impacto en la salud de un aire contaminado.

Una exposición prolongada a las partículas contaminantes del aire podría ocasionar infartos de miocardio, ictus isquémicos, insuficiencias cardíacas, desarrollo del cáncer, alteraciones en el sistema inmunológico, diferentes problemas dermatológicos, alergias tanto cutáneas como oculares e incluso el aumento de linfomas.

Estudios recientes indican por primera vez que las facturas de cadera y los casos relacionados con la osteoporosis guardan un vínculo con la calidad del aire que respiramos.

 

 

 

 

 

 

 

La contaminación ambiental, de forma mantenida es una situación estresante que disminuye la concentración, aumenta las alteraciones de ansiedad y depresión, vuelve a las personas más irritables o agresivas, produce trastornos del sueño y otros tipos de alteración de la salud mental.

Al entrar los elementos contaminantes por nuestra nariz, producen daños en el sistema respiratorio y pueden aparecer molestias tales como dificultad para respirar, sensación de que nos falta el aire, estornudos, lagrimeo, tos, cansancio, sequedad en las mucosas,… un gran número de síntomas que dependiendo de cada uno se pueden manifestar en menor o mayor grado.

Esta situación no afecta a todo el mundo por igual, junto con las embarazadas, los niños, las personas mayores y los enfermos constituyen una población especialmente vulnerable a la contaminación.  De hecho, está constatado que en los meses de invierno, cuando hay un aumento de partículas contaminantes, se produce un incremento de las enfermedades respiratorias y son más frecuentes las visitas a urgencias como consecuencia de neumonías o exacerbaciones bronquiales. Los ingresos hospitalarios de pacientes con enfermedades respiratorias crónicas se disparan.

Es habitual que en los días de alta contaminación se vea en las grandes urbes, a la gente usando mascarillas. Se trata de un hecho mucho más común en los países orientales, pero que poco a poco va imponiéndose en ciudades occidentales.

También existe una estrecha relación entre el deterioro de la piel y la contaminación. De hecho, se cree que esta podría explicar por qué en la actualidad las personas tienen que luchar contra el envejecimiento desde una edad más temprana. Lo que sin duda ha hecho que las firmas de cosméticos hayan puesto la vista en esta circunstancia para crear líneas específicas de productos antienvejecimiento provocadas por esta causa.

Aunque los riesgos de la contaminación para la salud son elevados y los datos algo alarmantes, también hay espacio para el optimismo. Cada vez son más los ciudadanos e instituciones involucrados en mejorar esta situación y en los últimos años se está trabajando duramente para aportar ideas sostenibles en las ciudades. Conseguir el mejor mundo posible es compromiso de todos y las diferentes iniciativas ecológicas se dirigen firmemente hacia ese propósito.

 

Acompañamiento médico: obesidad, una realidad incomoda

En el pasado, el concepto de “gordura” se relacionaba más con la salud que con la enfermedad. Un chico gordito era un chico sano y bien alimentado, un marido gordo era un hombre feliz, y una embarazada tenía que comer por dos para llevar adelante un buen embarazo.

Las modas cambian, y ahora es la gente delgada la que está de moda. Sin embargo, no todo queda en una cuestión de gustos ya que, en los últimos años, la obesidad ha dejado de ser un problema exclusivamente estético y ha traspasado la barrera de la salud y la sanidad, al convertirse en una auténtica epidemia a escala mundial que requiere ingentes recursos humanos, técnicos y económicos para combatirla.

Graves consecuencias de la obesidad sobre la salud

La obesidad es un trastorno metabólico y multifactorial complejo que suele iniciarse en la infancia o en la adolescencia, que tiene su origen en una interacción genética/ambiental y que consiste en tener una cantidad excesiva de grasa corporal de un individuo por encima de unos patrones determinados en base a su altura, su talla y su complexión física.

A corto plazo, las consecuencias del exceso de peso parecen lejanas o carentes de importancia; un problema de estética, una limitación menor de la movilidad. Pero los expertos coinciden en que los efectos más graves en los que deriva la obesidad son a largo plazo. Hablamos de patologías como la diabetes, la hipertensión, complicaciones cardiovasculares e incluso algún tipo de cáncer.

Según la Organización Mundial de la Salud, entre 1975 y 2016, la prevalencia mundial de la obesidad se ha casi triplicado. Solo en 2016, 340 millones de niños y jóvenes tenían problemas de sobrepeso y obesidad. Por si todo esto fuera poco, en personas mayores va alterando la función de distintos órganos, como el hígado, y deteriora la musculatura, haciendo que se pierda movilidad. Y es que la acumulación de peso suele aumentar en detrimento de la masa muscular, por lo que la persona mayor se ve cada vez con menos fuerza para mover y sostener su cuerpo y se entrega al sedentarismo. Por supuesto, estas tendencias afectan también a España.

Por desgracia, nuestra sociedad parece haber aceptado que el aumento de peso es la consecuencia inevitable de vivir en un lugar con fácil acceso a las calorías y en el que la actividad física desempeña una función cada vez menor en nuestra vida privada y profesional. Pero no tiene por qué ser así.

Conocer qué comemos y cuánto comemos

Nos alimentamos entre 3 y 5 veces al día, por lo que es necesario conocer qué nos llevamos a la boca. Se sabe que la alimentación consiste en un aporte calórico y de nutrientes, pero no todas las calorías son iguales. Necesitamos ciertos nutrientes esenciales y el aporte calórico debe proceder de todos los grupos de alimentos, carbohidratos, grasas y proteínas, pero la proporción entre ellos debe estar dentro de unos valores. Sin embargo, la información es muy extensa, y en ocasiones es fácil que nos lleve a equívocos. Por esta razón, se han creado estrategias para ayudar al consumidor. Recuerda que en las dietas es recomendable que haya acompañamiento médico.

Entre ellas, está la creación de un nuevo código de etiquetado denominado Nutriscore. Este “semáforo nutricional” se podrá ver en los supermercados en breve, y nos dará una idea sobre la calidad nutricional del alimento en cuestión, valorando con el color verde los de mejor calidad y de color rojo los menos adecuados para su consumo. Este nuevo sistema de etiquetado está siendo utilizado de manera voluntaria por la industria, aunque no se descarta que pase a ser obligatorio con el tiempo. Es importante destacar que la comparación entre los códigos de colores debe realizarse entre alimentos del mismo grupo.

Además, pese a las ayudas para conocer el alimento procesado y saber la conveniencia de su consumo, siempre es altamente recomendable el consumo de alimentos frescos, si puede ser de temporada, como fruta, verdura, carnes y pescados.

Sabemos que la obesidad tiene consecuencias importantes para la salud y que además puede ser un estigma, ya que empeora la calidad de vida, impidiendo que te manejes bien en situaciones cotidianas. Resulta más difícil encontrar ropa de tu talla, los asientos de los aviones resultan incómodos, el uso de la bicicleta o salir a dar un paseo puede ser un suplicio, y el ámbito sexual puede verse deteriorado por disfunción eréctil o imposibilidad física.

Estas limitaciones pueden causar una gran frustración, pero también pueden ser una motivación para tomar la decisión de pedir ayuda y perder peso. ¡No dejes que la obesidad te ponga límites e inicia ahora el camino a una vida llena de salud!

Cuando la tristeza profunda se vuelve enfermedad

Nos podemos poner tristes porque hemos discutido con un amigo, hemos roto con nuestra pareja o un buen amigo nuestro se ha mudado a otro lugar. Es natural estar triste, sentirse decaído o desanimado. Todos sentimos estas emociones humanas; son reacciones a las dificultades y los obstáculos de la vida. Sin embargo, cuando estas emociones permanecen demasiado tiempo o son muy intensas, esto pasa a ser una enfermedad que tiene por nombre trastorno depresivo.

La cultura en la que estamos inmersos nos ha llevado a sobrevalorar y magnificar las emociones positivas. Es como si tuviésemos que demostrar que la felicidad y la positividad nos embargan en todo momento y que todo va siempre genial.

La palabra depresión es de uso común en nuestro vocabulario, pero no se tiene muy claro lo que significa realmente, usándose en ocasiones más para referirnos al aburrimiento o a la tristeza de una forma errónea.

Esa idea de que todas las personas con depresión tienen una personalidad temible es falsa. La depresión es mucho más que un estado de ánimo. Los que viven con depresión han aprendido a modificar su humor de cara al exterior. Puede que incluso los consideres las personas más felices que conoces.

La depresión como patología psiquiátrica.

A menudo, las personas con depresión tratan de mostrar al público los aspectos optimistas de su conducta, independientemente de lo que estén sintiendo por dentro. Nadie quiere hundir al resto, aunque esto suponga ocultar sus sentimientos reales.

La depresión puede desencadenarse por los hechos trágicos, pero también, sin causa externa que la justifique. Puede surgir en una vida normal, sin pasar por situaciones estresantes. Por tanto, es una enfermedad, en el sentido psiquiátrico, en la que hay una tristeza patológica que es intensa y más duradera y que está asociada a otros síntomas. Estos son la incapacidad para sentir placer, notable falta de energía, la pérdida de peso y apetito, trastornos del sueño, fatiga, dificultades para concentrarse, y sucesión de ideas reiteradas de sentimiento de culpa, preocupación excesiva por la salud e intentos suicidas.

De hecho, el encéfalo de una persona diagnosticada con este trastorno puede mostrar un nivel de activación mucho más bajo que el de alguien sin depresión, lo cual influye en una gran variedad de procesos mentales, entre ellos la capacidad de memorizar y el modo en el que volvemos a evocar ciertos recuerdos.

Posible primera causa de discapacidad en cuestión de años

Tendemos a pensar que cuando una persona es negativa o se siente triste, cambiar ese estado de ánimo es una cuestión de actitud, pero a veces no es tan fácil como eso. Es importante que se asuma la dificultad que supone superar una depresión y que ello no es debido a la falta de voluntad del deprimido, sino a la propia depresión que, entre otras cosas, anula la voluntad de la persona, trivializar el problema no ayudará a afrontarlo. Hay que ayudar a la persona a darse cuenta, de que igual que existen problemas físicos, que necesitan de tratamiento, ocurre lo mismo con lo psicológico, aunque en este caso la solución no sea sólo la farmacológica.

Para alguien que se encuentra encerrado en esa oscuridad interior, probablemente no sea de utilidad escuchar ese ¡anímate! o que le insinúen que está donde no debe.

Cuando damos consejos, tendemos a ver las situaciones desde nuestra propia perspectiva, pero si queremos realmente ayudar, lo ideal es optar por la empatía, para tener más pistas sobre si esa persona necesita un hombro en el que llorar, distraerse, o solo que la escuchen en silencio. Introducir los pies en sus zapatos y caminar con ellos, siendo así conscientes de cuáles son sus circunstancias, puede orientarnos respecto a qué necesita.

Olvidamos que las primeras personas que detectan una depresión, no suelen ser los médicos, sino las personas más cercanas al paciente y lo que nadie dice, es que para ellos no es nada fácil. Ver a alguien que quieres atravesar esa mala situación es angustioso y frustrante. Puedes ser amigo, puedes ser madre, puedes ser pareja, pero asúmelo, no eres un psicólogo y no deberías intentar serlo. No hay que olvidar, que todos tenemos nuestros límites y que está bien ayudar, pero ciertos problemas hay que ponerlos en manos de un verdadero profesional.

Fuente de información

http://www.lasexta.com/programas/salvados/avances/sabes-realmente-lo-que-supone-sufrir-depresion-uno-de-cada-cinco-de-salvados-en-diez-titulares-jordi-evole-ivan-ferreiro_201801265a6b09590cf2717a3c286300.html

 

Tercera edad: Se extiende la mancha de la soledad

Cuando somos niños, en la mayoría de los casos no tenemos problemas en relacionarnos con otras personas. Se hacen amigos con facilidad y los sentimientos sólo giran alrededor del juego y la diversión. Sin embargo, ¿Qué sucede a medida que vamos creciendo y llegamos a la vejez? La soledad en la vejez tiene mucha repercusión e importancia en la calidad y duración de la vida de nuestros mayores.

Aunque parezcan similares, el aislamiento social y la soledad no son lo mismo. El aislamiento social se da cuando efectivamente la persona vive sin contactos ni relaciones sociales, mientras que la soledad es el sentimiento subjetivo de no tener relaciones significativas, aunque exteriormente pueda parecer que se tienen muchas amistades.

La amargura y la tristeza roban las ganas de vivir a muchas personas mayores que se sienten solas. En este sentido, conviene tener en cuenta que el modelo de familia ha dado un giro importante en las últimas décadas. Por ello, conviene hacer autocrítica. Con la modernidad hemos conseguido retos muy positivos, pero en la actualidad también tenemos una profunda crisis de valores, que en ocasiones generan que nos desentendamos del cuidado de las personas de la tercera edad.

Consecuencias de la soledad en los mayores

Son muchas las personas mayores que viven solas y se desenvuelven con facilidad y sin problema alguno, pero también son muchas las que se sumergen en una profunda soledad. En España tenemos casi dos millones de personas mayores que viven solas.

Las consecuencias de la soledad para la salud son dramáticas, ya que sentirse aislado de los demás puede interrumpir el sueño, elevar la presión arterial e incrementar el estrés. Recordemos, que una cosa es vivir solo y otra muy diferente sentirse solo.

Una persona mayor tiene el doble de posibilidades de morir al quedarse sola, que una persona que tiene compañía. En algunos casos estar acompañados no habría cambiado el triste final, pero en otros, el fallecimiento podría haberse retrasado varios años.

Por definición, esta etapa de la vida va acompañada de una sucesión de pérdidas, como el trabajo, el status social, el cónyuge y algunas capacidades físicas, entre otras, que facilitan la experiencia de la soledad. Aunque sea un mito eso de que un abuelito se llevó al otro meses después de morir, no es tan descabellado. Cuando una persona se queda viudo o viuda, suele entrar en un cuadro depresivo, que aumenta el riesgo de otras enfermedades y de que muera más rápido.

Los mayores que se sienten solos no provocan una crisis social significativa, como podrían provocarla otros grupos porque no tienen siquiera las suficientes fuerzas como para exigir sus derechos.

El sentimiento de soledad varía entre las personas y esto depende del número de conexiones sociales con las que se siente más a gusto. Por ejemplo, para algunas personas bastará con tener una conexión especial (mejor amigo o pareja), pero otros necesitarán de más conexiones, de lo contrario sentirán que viven en soledad.

A veces una simple llamada telefónica o una visita de escasos minutos puede detectar a tiempo problemas que ayudan a salvar vidas.

Soluciones para evitar la soledad en los ancianos

Cada vez son más frecuentes los casos de personas mayores, sin cobertura familiar, que mueren en soledad en sus domicilios. Un drama social que se ve acentuado por el hecho de que en numerosas ocasiones pasan días hasta que se descubre el cadáver.

Se trata de personas por encima de los 70 años, muchas veces sin enfermedades conocidas, que mueren de forma inesperada. Personas con una vida autónoma, que no tienen una supervisión familiar o que la tienen pero de forma muy esporádica. Acaban siendo los vecinos los que dan el aviso o algún familiar alertado porque la persona no coge el teléfono o no abre la puerta de su domicilio después de haber llamado al timbre.

La familia debería incentivar que sus seres queridos mantengan su actividad social, disfruten del ocio y se sientan útiles y realizados.

Existen muchos recursos para evitar la soledad de las personas mayores, como puede ser la participación en programas de voluntariado, asociaciones culturales, deportes, manualidades, cursos y talleres. También hay lugares donde realizar estas funciones al mismo tiempo que se mantiene una buena actividad social. Los tradicionales viajes del IMSERSO son también una buena opción para las personas mayores.

Si tu ritmo de vida te impide visitar o atender a tus mayores con la frecuencia que te gustaría, te sugerimos que pruebes los servicios de asistencia a domicilio. En Gerosol Asistencia contamos con profesionales que pueden ayudar a las personas mayores en tareas como el aseo personal o la preparación de las comidas. No te quedes con la duda e infórmate sin compromiso. Nosotros nos adaptamos a tus necesidades.

Considero que no está demás pararse un rato a reflexionar sobre aquello que no hacemos bien como sociedad. Hay muchas excepciones, por supuesto, pero el respeto a nuestros mayores es una asignatura pendiente que tenemos todos. La sonrisa de un niño es casi inevitable, pero la de un mayor es emocionante. Que los ancianos se mueran de viejos, pero no de soledad.

 

Fuentes de información

https://politica.elpais.com/politica/2018/01/13/actualidad/1515873186_409536.html

http://intersecciones.psi.uba.ar/index.php?option=com_content&view=article&id=530:la-soledad-de-los-adultos-mayores-iun-problema-mayor&catid=9:perspectivas&Itemid=1

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