Posts sobre alimentación

Con el frío, mayor atención a nuestros mayores

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Ha tardado en llegar, pero parece que el frío llama a la puerta… ¡lo normal cuando llegamos a estas fechas! Aun así, esta temporada invernal no suele ser una buena amiga para los mayores. Las temperaturas extremas propias del verano como del invierno afectan negativamente a cualquier ser humano, pero en el caso de nuestros mayores, con más razón, por eso queremos ayudarte a cuidar a las personas mayores en invierno como se merecen.

Son muchos los aspectos a tener en cuenta al cuidar personas mayores durante la época invernal, desde el aparato respiratorio, pasando por los hábitos alimenticios y hasta proporcionar un cuidado especial a la piel.

Mantener las estancias calefactadas y llevar ropa abrigada

La temperatura del domicilio no debe ser inferior a 21ºC. En invierno, se producen numerosos accidentes por inhalación de monóxido de carbono, e incluso incendios en el domicilio, por emplear determinados sistemas de calefacción. En el caso de las personas mayores, sobre todo si viven solas o sufren alguna patología que les limite, es necesario asegurarse de prevenir estos riesgos, y para ello lo más adecuado son los radiadores eléctricos.

En invierno también hay que prestar más atención a la ropa. Es mejor ponerse varias capas, que se puedan quitar con facilidad cuando se acceda a lugares donde la temperatura sea más elevada. Los pies y la garganta deben ir bien abrigados, y hay que utilizar un gorro o capucha para la cabeza porque por ella se escapa la cuarta parte del calor corporal.

Dieta y actividad física como aliados contra los virus

Los mayores siempre dicen que en estas fechas lo que mejor entra es una sopa, y no dejan de tener razón. Sopas, cremas, legumbres e infusiones no pueden faltar en la dieta de invierno. Tampoco las frutas de temporada, especialmente los cítricos, que además de suponer un buen aporte de vitaminas, nos hidratan. Con el frío disminuye la sensación de sed, pero el riesgo de deshidratación existe, igual que en verano. Así que no hay que olvidar beber con frecuencia.

La personas mayores deben mantener la actividad física en invierno, no sólo porque favorece el bienestar en general, sino porque de esta forma se genera calor. Sin embargo, se debe ser prudente y los días de lluvia, nieve y viento en los que existe riesgo elevado de caídas es más conveniente realizar la actividad física en casa. Si se sale mejor que sea en coche.

Los virus que causan los resfriados y la gripe circulan con mayor frecuencia y la tasa de contagio aumenta por el hecho de estar en ambientes cerrados y mal ventilados. Aunque un resfriado no es una enfermedad que deba preocuparnos para la población en general (con reposo la pasamos en una o dos semanas), debemos tener especial cuidado con los grupos de mayor riesgo: personas mayores de 65 años, embarazadas y personas con enfermedades crónicas.

El aseo diario es clave para mantener la salud de la piel, sobre todo de las personas encamadas. Durante todo el año, pero en invierno especialmente, hay que asegurarse de que secamos bien a la persona mayor, sobre todo en los pliegues cutáneos. Es recomendable hacerlo mediante toques suaves con la toalla para evitar la fricción. También resulta fundamental estar pendiente de hidratar, proteger y nutrir la piel para evitar descamaciones y grietas.

Curiosamente en países del norte de Europa, más acostumbrados al frío, las consecuencias del mismo son menores ya que están más preparados. Este hecho nos dice que la prevención de enfermedades y accidentes por el frío es posible y está en nuestras manos. Por último insistimos, es primordial estar pendientes de familiares o vecinos que puedan estar en situación de vulnerabilidad ante el frío (ancianos que viven solos, enfermos crónicos, individuos o familias con bajos recursos, mendigos, etc.).

 

Fuente de información

http://salud.facilisimo.com/blogs/mayores/consejos-para-combatir-el-frio_739491.html

 

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Alimentación saludable, somos lo que comemos

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Durante los meses estivales, el control de la dieta se hace más firme de cara a conseguir mejorar nuestro aspecto físico, comenzando así la llamada “operación bikini”. No obstante, cuidar nuestra alimentación debería ser una práctica habitual con el fin de gozar de una buena salud. Sin embargo, el problema es que no siempre sabemos, a nivel práctico, de qué manera conseguir que nuestra dieta sea equilibrada y saludable, cayendo en errores como suprimir alguna comida, seguir regímenes demasiado restrictivos o eliminar totalmente de nuestros menús determinados productos. Por tanto, ¿cuáles deben ser los buenos hábitos a cumplir?

La dieta y su relación con el desarrollo de enfermedades.

Es importante cerciorarse del papel fundamental que tienen los alimentos en nuestra salud. La comida es una acción que se repite entre 3 y 5 veces diarias durante toda la vida, y lo que comemos entra a formar parte de nuestro metabolismo de manera directa e inmediata. Está demostrado que el desarrollo de numerosas enfermedades está estrechamente relacionado con nuestra dieta, ya sea por el déficit de ciertos nutrientes o por el abuso de otros. Patologías como la diabetes, obesidad, enfermedades cardiovasculares o hipertensión pueden mejorarse o incluso evitarse llevando a cabo una dieta sana y equilibrada.

Alinentación saludable 3

La dieta equilibrada es aquella que aporta los alimentos necesarios de manera variada y en cantidades adaptadas a nuestros requerimientos y condiciones personales. Aunque existen multitud de pirámides nutricionales y recomendaciones de alimentación, con ciertas diferencias entre ellas, existen puntos claves para poder llevar una alimentación saludable.

Debe existir un aporte de carbohidratos, proteínas y grasa en proporciones adecuadas, además de vitaminas y minerales. Para que la dieta sea equilibrada debe contener al menos cinco piezas de frutas y/o verduras al día así como dos o tres raciones de alimentos proteicos (lácteos, huevos, pescado y carnes preferentemente magras). La ingesta de fibra desarrolla un papel fundamental a nivel intestinal, y lo podemos encontrar en cereales no refinados, féculas integrales como la pasta, el arroz o el pan integral, y las legumbres. No se debe eliminar por completo el consumo de grasas, aunque es preferible que estas sean grasas insaturadas y poliinsaturadas, presentes en el pescado azul, frutos secos y aceite de oliva, y minimizar la ingesta de grasas saturadas y trans. Es importante evitar el consumo de alimentos muy ricos en azúcares simples, como las mermeladas, bebidas azucaradas, bollería y pastelería industrial y los alimentos precocinados. Por último se deben realizar 5 o 6 comidas al día, y realizar una actividad física moderada durante al menos 30 minutos diarios.

Piensa, planifica y aprende

Es importante pensar que no se puede disfrutar de una vida saludable comiendo unos pocos alimentos. La variedad es lo idóneo desde el punto de vista del bienestar, disfrutando así de toda la variedad de sabores, olores y aromas. De hecho, comer y beber forma parte de los placeres de la vida y, desde luego, la gastronomía no está reñida con las recomendaciones dietéticas ni con una alimentación saludable.

Al realizar la compra, resulta ventajoso planificar las comidas que se van a realizar, seleccionando alimentos frescos y también aquellos productos que nos puedan ayudar a realizar una dieta equilibrada con facilidad, aunque dispongamos de poco tiempo. Comprueba el etiquetado del producto, haciendo especial énfasis en la composición nutricional y los ingredientes. A su vez, es importante no dejarse llevar por algunos reclamos publicitarios que pueden resultar confusos e incluso engañosos.

Aunque pueda parecer una tarea compleja, se trata de un proceso educativo y de aprendizaje. Es la vía de prevención más importante de cara a evitar el desarrollo de ciertas enfermedades, y es responsabilidad de cada uno encontrar su propia motivación para poder convertir los consejos alimenticios y de actividad física en un hábito saludable de vida.

 

Fuentes de infomación

https://soycomocomo.es/especialista/nuria-roura/las-diez-condiciones-que-debe-tener-una-dieta-saludablehttp://www.cuidateplus.com/alimentacion/dietas/2016/01/25/consejos-llevar-dieta-saludable-107105.html

 

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¡Disfruta del verano ejercitando tu cuerpo!

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Si estamos acostumbrados a realizar ejercicio de forma regular, podemos confiarnos y no darle la suficiente importancia al calor. Por el contrario, si no practicamos deporte habitualmente, el buen tiempo y tener más tiempo libre nos puede empujar a la sana costumbre de hacer ejercicio. Al fin y al cabo, deporte y verano siempre van de la mano. Además, el poder lucir un cuerpo bonito y envidiable resulta un objetivo que puede resultar peligroso al subir las temperaturas y es muy común realizar dietas y deporte para perder peso, ansiamos alcanzar esa “4ª edad” que ya comentamos en anteriores post y, a veces, ponemos en riesgo nuestra salud:

 

A pesar de que se trata de un hecho muy común,  puede resultar peligroso puesto que en ocasiones estas acciones se llevan a cabo en un lapso de tiempo bastante corto. Por ello, es muy importante tomar ciertas precauciones para que no nos llevemos un susto.

Minimizar la exposición al sol durante el ejercicio

Las peores horas para hacer deporte son entre las 12 y las 17 horas, durante las que el calor es más intenso, por lo que debemos evitarlas y procurar realizar las diferentes actividades físicas a primera hora de la mañana o a última de la tarde.

Hay que tener especial cuidado cuando cambiamos de clima de un día para otro. Si nos trasladamos a zonas mucho más calurosas o con condiciones de humedad muy diferentes que a las que estamos acostumbrados, hay que disminuir la intensidad del ejercicio los primeros días y no intentar el máximo rendimiento hasta transcurridos 8 ó 10 días en las nuevas condiciones. Con los niños y las personas mayores es imprescindible extremar los cuidados en el caso de que realicen ejercicio con calor puesto que la capacidad para controlar la temperatura interna está alterada por la edad.

¿Por qué empeñarnos en correr bajo un sol abrasador si podemos disfrutar de los deportes acuáticos? Parece de sentido común, pero ¿qué mejor que el verano para animarnos a practicar otros deportes que no podemos realizar habitualmente como la natación, el surf o el piragüismo?

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¡Cuida tu piel! Evita quemaduras teniendo precaución

Protección, hidratación y nutrición los puntos claves

Las radiaciones solares afectan igual cuando se está en la playa que haciendo deporte al aire libre así que protégete, no hace falta que te recordemos los riesgos de las quemaduras solares, especialmente en las pieles más claras. Existen protectores solares específicos para deportistas que resisten mejor al sudor y al agua. Además, si vamos a estar expuestos al sol durante espacios prolongados de tiempo es recomendable llevar una gorra y gafas protectoras.

Dos horas antes de realizar cualquier actividad física realiza una comida ligera y equilibrada. No olvides la fruta y los hidratos de carbono. Además, las verduras te aportarán una buena cantidad de agua, imprescindible para una hidratación adecuada. Lo mencionamos en un anterior post en cuanto al cuidado de nuestros mayores y de los más pequeños, pero ahora lo repetimos… ¡No olvides beber agua antes, durante y después del ejercicio para evitar lesiones y golpes de calor!

El golpe de calor es una patología que se produce por no poder controlar la temperatura interna de nuestro cuerpo y ponen en peligro la vida de la persona que la padece. Entre los síntomas podemos encontrar tener la piel muy caliente, debilidad, calambres musculares, cansancio con respiración agitada y pulso rápido y fuerte, vahídos o ligeros desmayos. Al notar cualquiera de ellos se debe parar la práctica deportiva, así como refrescarse para disminuir la temperatura corporal e hidratarse adecuadamente, y si persistieran acudir inmediatamente a un centro médico. Además, en caso de que haya una ola de calor es aconsejable evitar la práctica deportiva al aire libre mientras ésta dure.

Se recomienda también llevar vestimenta y calzado ligeros, de colores claros, preferiblemente de algodón y que faciliten la transpiración

Recuerda, aunque quieras lucir tipazo en la playa y creas que no llegas, no te machaques. Haz ejercicio de forma moderada, adecuando los tiempos a tu condición física y al desgaste energético de tu cuerpo.

¡Cuida tu salud y la de los tuyos! Llámanos y te ayudaremos!

 

Fuente de información

http://www.sanitas.es/sanitas/seguros/es/particulares/biblioteca-de-salud/ejercicio-deporte/consejos-actividad-fisica/deporte-en-verano.html

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La hidratación: Una acción de vital importancia

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Llega el verano y nuestro ritmo diario cambia… Las esperadas vacaciones, realizamos más actividades, nos movemos más, la temperatura aumenta y hace que nuestro cuerpo consuma más cantidad de agua diaria que en invierno. Por eso en esta época del año es importantísimo prestar más atención de la habitual a la hidratación y aumentar la ingesta de líquidos para recuperar las pérdidas de agua en el organismo.
Si tenemos en cuenta que nuestro cuerpo está compuesto en aproximadamente un 80% de agua, es fácil comprender porqué la hidratación es una acción sumamente importante para mantener un buen estado de salud. Entendemos por hidratación a la acción de consumir líquidos en variadas formas de modo continuo y permanente. Esta acción tiene por objetivo reemplazar los líquidos naturales que el organismo gasta en diferentes actividades, especialmente, a través de la sudoración o transpiración cuando se realiza ejercicio. El agua es un elemento fundamental para el funcionamiento de cualquier ser vivo, por lo que consumir los líquidos del organismo sin que estos sean repuestos, puede generar severas complicaciones de salud.

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¿Sabías que…?
El agua es tan importante para nuestro cuerpo que cualquier persona a una temperatura normal y con una vida relativamente sedentaria puede aguantar tan sólo entre 3 y 5 días sin beber. Y decimos tan sólo, porque el organismo de esa misma persona podría aguantar hasta un mes sin ingerir alimentos.

El agua regula la temperatura corporal, lubrica las articulaciones y ayuda a transportar nutrientes necesarios para obtener energía y mantener la salud. Sin embargo, la deshidratación se produce cuando nuestro balance hídrico es negativo, es decir, que perdemos más agua de la que ingerimos. La deshidratación provoca cansancio, dolor de cabeza, dificultad de concentración, malestar general…

Especial cuidado en la hidratación de mayores y niños.
Cada individuo tiene unas necesidades específicas de hidratación en función de factores como la edad, el sexo, el metabolismo, el nivel de actividad física y las condiciones ambientales. Estas necesidades aumentan en ciertos grupos de población como la tercera edad, los niños o las personas enfermas. Estos colectivos son especialmente vulnerables a las consecuencias de la deshidratación. En el caso de los mayores, su mecanismo de detección e identificación de la sed está deteriorado, mientras que en los niños este sentido aún no se ha desarrollado lo suficiente. Por eso, es necesario controlar que estos colectivos ingieran la suficiente cantidad de líquido, incluso sin tener sed.

Debemos beber periódicamente. La botella de agua debe ser nuestra aliada, siendo mejor ingerir los líquidos de forma lenta para que el organismo los asimile mejor. Si ingerimos refrescos debemos vigilar y tener muy en cuenta su composición, ya que con toda probabilidad contengan demasiados azúcares que,  a la larga, son nocivos para el organismo. Para combatir el exceso de calor y la falta de agua, también podemos consumir alimentos variados y cargados de líquidos como gazpacho, sopas frías, ensaladas de frutas y verduras.

Recuerda, el verano está lleno de cosas buenas y nos encanta, pero para disfrutarlo de verdad no esperes a que el cuerpo hable por ti para que la deshidratación no te juegue una mala pasada.

Fuentes de información

http://www.elpais.com.uy/vida-actual/importancia-hidratacion-verano.html

http://www.webconsultas.com/dieta-y-nutricion/dieta-equilibrada/como-mantenerse-hidratado-4685

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logo-suma-de-todosEMPRESA AUTORIZADA POR LA CONSEJERÍA DE POLITICAS SOCIALES Y FAMILIA DE LA COMUNIDAD AUTÓNOMA DE MADRID.

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