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Shock diabético: Una amenaza con avance científico

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Tanto si padeces de diabetes como si tienes a alguien cercano que sufre de ésta afección, es conveniente que conozcas los síntomas del coma diabético para reconocerlos a tiempo y saber qué hacer ante una emergencia.

Un coma diabético es una complicación de la diabetes que pone en riesgo la vida y produce pérdida de la conciencia. Si tienes diabetes, los niveles peligrosamente altos de azúcar en sangre (hiperglucemia) o muy bajos (hipoglucemia) pueden provocarlo.

Conocer los síntomas para una rápida actuación

Quien entra en un coma diabético está vivo, aunque no puede despertarse ni responder voluntariamente a las imágenes, los sonidos u otros tipos de estímulos y si no se trata a tiempo puede ser mortal. Si bien las perspectivas son alarmantes, por suerte puedes tomar medidas para tratar de prevenirlo.

Existe una gran variedad de síntomas que te pueden ayudar a tomar las acciones necesarias para saber cómo prevenir un coma diabético. Los síntomas no son los mismos para los diabéticos con hiperglucemia que para los que tienen hipoglucemia. Cuando sube el azúcar puede aumentar la sed, así como la frecuencia para ir a orinar, lo que puede causar deshidratación. En estos casos la persona también puede sentir náuseas, vómitos, cansancio, dolor de estómago…

Por su parte, cuando se tiene una disminución significativa en los niveles de azúcar, los hipoglucémicos tienden a sentirse nerviosos, cansados, irritables, hostiles y hasta agresivos. También, pueden notar temblor, sudoración y cambios en el ritmo de los latidos del corazón. Muchos pacientes dicen sentir mucha hambre. En etapas avanzadas, tanto los hipoglucémicos como los hipoglucémicos pueden desarrollar confusión y/o convulsiones.

Viene bien saber que cualquier persona que sufre de diabetes puede entrar en un coma diabético, siendo los adultos de mediana y mayor edad los que se encuentran más expuestos. Además esta afección suele verse en personas con diabetes tipo 2 y se puede presentar en aquellos que no han sido diagnosticados con diabetes o en personas que no han sido capaces de controlarla.

El coma diabético es una emergencia médica. Si tienes síntomas severos de hipoglucemia o hiperglucemia debes tratar de estabilizar el azúcar en la sangre y llamar inmediatamente a una ambulancia o al número del servicio de emergencia. Así pues, para prevenir el coma diabético debes medir la glucosa en la sangre con regularidad durante el transcurso del día, en ayunas y después de las comidas.

Nuevos medios para el control glucémico

El 14% de los españoles mayores de 18 años padece diabetes tipo 2, teniendo que lidiar a diario con los problemas de esta enfermedad crónica. Además muchos de ellos tan siquiera saben que la sufren.

Resulta interesante conocer que mientras una parte de la comunidad médica investiga un tratamiento que acabe de raíz, o al menos prevenga, la diabetes, otra gran parte de los científicos y emprendedores de salud están centrados en mejorar la calidad de vida de los pacientes. En este último grupo, hay un equipo español perteneciente a la empresa Medicsen que está dando mucho de qué hablar en los últimos años.

Y es que, los creadores del primer páncreas artificial, han sacado a la luz su último gran avance: un hallazgo que, en forma de aplicación móvil, es capaz de predecir los niveles de glucosa con una hora de antelación, evitando así las crisis diabéticas y administrando las dosis correctas de insulina en cada momento.

Gracias a la capacidad de este dispositivo para mejorar la vida de las personas con diabetes, y sus potenciales aplicaciones en el tratamiento de otras enfermedades, han convertido a Eduardo Jorgensen, fundador de Medicsen, en el Innovador del Año España 2017.

Apostemos por los progresos de la investigación para mejorar la salud. En el caso del shock diabético hemos visto que se están haciendo importantes logros, pero no nos debemos olvidar que tanto las personas allegadas como la persona afectada tienen mucha responsabilidad en el buen cuidado de esta enfermedad.

Fuente de información

http://www.elmundo.es/economia/2017/12/04/5a257b91468aeb1e348b467b.html

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Cuidados paliativos: De curar a cuidar

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El envejecimiento de la población y el creciente número de personas con enfermedades crónico-degenerativas y con cáncer representan un reto importante para los servicios de salud en las sociedades desarrolladas. Muchos de estos enfermos, al final de su vida, padecen un sufrimiento intenso y precisan una atención sanitaria y social que implica a todos los ámbitos asistenciales. Los tratamientos no han conseguido revertir la enfermedad y la ésta avanza. En estos momentos la calidad de vida cobra una mayor importancia. Ante esta realidad, conoce qué opciones se presentan, qué ayudas hay y de qué manera puedes enfrentarte a esta situación.

Diferenciar entre tratamiento y cuidado paliativo

Son muchas y complejas las necesidades que se deben atender cuando nos enfrentamos con una enfermedad avanzada: desde la esfera física de la persona enferma hasta la dimensión psicológica, social y espiritual de la misma y de sus familiares. Sin embargo, la medicina actual está básicamente centrada en la atención de la esfera física, es decir, en curar siempre y cuando sea posible, al margen de la persona que padece esa enfermedad. Ahí entran en acción los equipos sanitarios que conforman los servicios de cuidados paliativos.

Estos especialistas tienen presente que la medicina puede curar a veces, aliviar la mayor parte de las ocasiones y debe consolar siempre. De ahí que su prioridad sea aliviar el sufrimiento tanto del paciente como de sus familiares. Los profesionales de cuidados paliativos identificarán y tratarán de forma temprana e impecable tanto el dolor físico, como los problemas de índole psicológica, del entorno socio-familiar e incluso las necesidades espirituales, independientemente de que haya o no presencia de creencias religiosas. El enfoque de la atención integral va dirigido siempre al binomio paciente-familia proporcionando la mejor calidad de vida posible.

 

Inicialmente, los cuidados paliativos se plantearon para ayudar a los enfermos con cáncer, sin embargo, su uso se ha extendido hacia una infinidad de enfermedades crónicas y degenerativas. Los cuidados paliativos son aplicables de forma precoz en el curso de la enfermedad y no excluye a otros tratamientos activos, como pueda ser la quimioterapia o la radioterapia en el supuesto de los enfermos con cáncer avanzado. Por tanto, es erróneo pensar que los cuidados paliativos se aplican cuando “ya no hay nada que hacer” por la persona enferma. Esto sí ocurre con los tratamientos paliativos, los cuales comienzan después de que se suspende el tratamiento de la enfermedad y cuando es claro que la persona no va a sobrevivir a ella.

El objetivo de los cuidados paliativos es tratar los síntomas apremiantes, como el dolor, las dificultades para respirar o las náuseas, entre otros. Recibir cuidados paliativos no implica necesariamente que uno se esté muriendo.

Muchas veces, los especialistas en cuidados paliativos trabajan como parte del equipo multidisciplinario para coordinar el cuidado médico. Este equipo de cuidados paliativos puede estar formado por médicos, por enfermeras, dietistas titulados, farmacéuticos y por asistentes sociales, incluso psicólogos o sacerdotes del hospital. Los especialistas en cuidados paliativos pueden recomendar a los médicos de atención primaria cómo controlar el dolor y otros síntomas en sus pacientes.

Hay que tener en cuenta que cuando el equipo de cuidados paliativos entra en acción para atender a un enfermo terminal y a su familia, se pueden producir dos tipos de situaciones. En ocasiones, puede que algunos procesos de estos enfermos hayan sido rápidos, lo que supone un duro golpe para el afectado y sus seres queridos, pero otras veces puede que hayan llegado a esta situación tras varios años de un lento e inexorable deterioro, lo que entraña un gran desgaste para el cuidador.

El entorno es clave para el enfermo

Lo lógico es que, por una parte, sea el profesional (el médico, oncólogo, neurólogo…) que está en contacto constante con el enfermo y sus síntomas quien decida derivarlo a cuidados paliativos para controlarlo. Otras veces, los familiares, que ven a su ser querido sufriendo, con dolor, sin dormir y que no responde bien al tratamiento, son quienes buscan aliviar sus síntomas. Es importante que se tome conciencia de que los cuidados paliativos están ahí y que son un derecho que tiene toda la población. Ante una situación avanzada, el enfermo y su familia pueden pedir ser atendidos por especialistas de cuidados paliativos.

Cuando llega el momento de dar cuidados especializados a un familiar en condiciones delicadas, nuestra primera idea es hospitalizarle, para que este pueda recibir la atención que necesita por parte de profesionales. Sin embargo, la hospitalización no es siempre la mejor respuesta a esta situación. Al contrario, elegir hospitalizar al paciente terminal puede ser una medida altamente contraproducente.

Los hospitales, clínicas y otros centros de cuidado médico están estrechamente relacionados con el sufrimiento humano y otras emociones de notable connotación negativa. Asimismo, los pacientes que están hospitalizados suelen sufrir la soledad a un nivel mucho más elevado, al compartir menos tiempo con familiares y amigos. Esto implica un importante riesgo de depresión y dolor emocional. Sin embargo, estar en casa implica un ambiente familiar, en el cual no hay reglas institucionales y otros factores que suelen ser decisivos en condiciones de hospitalización. Asimismo, el paciente terminal no ve a otros pacientes, los cuales probablemente estén sufriendo, impresiones que resultan muy negativas para la persona.

Dejar de ser autónomo y comenzar a dar problemas a la familia es uno de los mayores miedos de nuestro tiempo. Nos hemos convertido en una sociedad en la que le damos sentido al ser humano en función de lo que es capaz de hacer. Los objetos, incluso los animales, sí tienen un valor económico pero las personas tenemos algo más y es que nuestra propia existencia vale por sí misma Hay que recordar que la vida es como un círculo: de la misma manera que nacemos sin poder valernos por nosotros mismos es posible que muramos de igual forma. Por tanto, morir es igual de importante y tenemos que ayudar a que esa persona se sienta querida hasta el final, que sepa que no está sola y que las personas que deja atrás se quedan lo mejor posible.

 

Fuente de información

http://www.lavanguardia.com/salud/medicina-familia/20140520/54408131228/cuidados-paliativos-final-vida.html

http://www.20minutos.es/noticia/3160380/0/enfermos-terminales-quieren-recibir-cuidados-paliativos-casa/

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Transexualidad, ser o parecer

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El género es la parte fundamental de nuestra identidad como seres humanos. La primera pregunta que toda persona hace acerca de nosotros es “¿Es un chico o una chica?”. A pesar de su importancia, la mayoría de la gente nunca piensa demasiado acerca del género. No tienen idea de qué es lo que causa la sensación de ser niño o niña, hombre o mujer. La identidad sexual de la mayoría de las personas concuerda con su anatomía. Sin embargo, como ya veremos, las cosas no son tan simples.

Una realidad desconocida

Imaginemos que pasamos por delante de un espejo y al mirarnos vemos que nuestro cuerpo es del otro sexo. Nos quedaríamos perplejos/as por unos instantes, pero al final nos damos cuenta de que todo es real, no nos lo estábamos imaginando.

Hasta hace pocas décadas, la sociedad no empezó a ver con normalidad la existencia de transexuales. Sin embargo, la transexualidad no es un fenómeno actual sino que existe desde la antigüedad, y en diferentes culturas. Según la Organización Mundial de la Salud, el transexualismo (denominación utilizada desde 1940), es el deseo de vivir y ser aceptado como un miembro del género opuesto, por lo general acompañado por el deseo de modificar mediante métodos hormonales o quirúrgicos el propio cuerpo para hacerlo lo más congruente posible con el género preferido.Trasexualidad

La realidad que viven las personas transexuales/transgénero en nuestra sociedad es desconocida y está llena de estereotipos y estigmas negativos. Esto hace que dichas personas vivan una situación muy difícil y frustrante, una realidad desconocida para la gran mayoría de la ciudadanía.

Ser transexual no es una enfermedad. Es una identidad sentida y vivida desde la infancia. Con el paso del tiempo lo importante es ir asumiendo lo que en verdad eres y sientes, y si llegas a la conclusión de que eres una persona transexual, lo importante es buscar ayuda y orientación médica para adecuar tu cuerpo a tu verdadera identidad, lo cual pasa por iniciar el proceso de transexualización.

La identidad de género y la orientación sexual no son lo mismo. La orientación sexual hace referencia a la atracción física, romántica y/o emocional de una persona por otra, mientras que la identidad de género se refiere al deseo interno que una persona tiene de ser hombre, mujer o algo diferente. Las personas trans pueden ser heterosexuales, lesbianas, homosexuales, bisexuales o asexuales, del mismo modo que pueden serlo quienes no son transgénero.

Un proceso de cambio

El cambio de sexo no sólo incluye las operaciones. Éste sólo es uno de los pasos y no es imprescindible. A algunas personas les bastará con hormonarse, otras se pondrán pechos o se los quitarán y sólo unas pocas cambiarán sus genitales. Primero hay que pasar por un diagnóstico psiquiatrico para descartar otras patologías como la esquizofrenia; deben incluirse también informes psicológicos y del endocrino. Este proceso dura de 3 a 6 meses, y si se supera, comienza la hormonación (que es para toda la vida) y la experiencia de vida real, que dura dos años. Después, si los médicos lo aconsejan y el paciente quiere, llega el turno del cirujano plástico para modelar el cuerpo.

Es de vital importancia facilitar y favorecer la inserción laboral a través de la actividad formativa de las personas transexuales para que dicho colectivo esté cualificado evitando su discriminación y fomentando la igualdad en oportunidades con el resto de la población.

En este sentido, hay que sensibilizar a la población en general de la situación de las personas transexuales, su problemática y las circunstancias de vulnerabilidad que sufren.

Para una persona transexual, operada o no operada, la relación con personas que siguen hablándole en su género biológico a pesar de conocer el problema es  totalmente superficial y desagradable. No puede haber actitud más desafortunada en el trato con transexuales que el uso de su género biológico para el trato con ellos.

La necesidad que sienten los transexuales de recibir tratamiento para que su cuerpo se adecúe al sexo al que mentalmente pertenecen se topa con múltiples barreras que les llevan a una situación de marginación y automedicación. La administración de hormonas sin control puede llegar a poner en serio peligro su vida.

La cirugía estética puede ser un medio para corregir algunos defectos, solucionar algún que otro complejo, potenciar encantos, quitarse unos años de encima… Hoy en día el bisturí se ha convertido en un cincel con el que modelar la apariencia física, aunque se deben extremar las precauciones.

Toda intervención quirúrgica, también la cirugía plástica, implica ciertos riesgos. Semanalmente, los cirujanos plásticos llevan a cabo con éxito decenas de operaciones. Sin embargo, cada paciente debe tener en cuenta que todo tratamiento conlleva riesgos, independientemente de la especialidad en la que se lleve a cabo la intervención.

Los principales riesgos y complicaciones de la cirugía plástica son el rechazo de los implantes, trastornos de la sensibilidad, coloración cutánea anormal, necrosis de tejidos, asimetría, cicatrización anormal, trombosis, hemorragias, dolor y reacciones alérgicas al anestésico. Independientemente del hecho de que se trabaja en un espacio estéril se puede producir una infección.

Cuando uno conoce a un transexual, está conociendo a una persona que sabe cómo amar, sabe cómo valorarse a sí misma y como resultado, sabe cómo amar y valorar a otros.

Hay una batalla contra el ser humano, su mente, su espíritu y su esencia. Y esa batalla es real. Con información y consciencia se pueden tomar decisiones responsables y conscientes. Entender al otro significa poder ponerse en su piel más allá de su propia opinión. Es necesario unir esta sociedad tan fragmentada, para poder construir el progreso y obtener resultados positivos, erradicando la discriminación por identidades, porque bien sabemos que todos somos iguales en derechos y eso es lo que deberíamos hacer valer y notar.

 

Fuentes de información

http://www.elmundo.es/f5/comparte/2017/03/03/58b94aa322601d12098b459a.html?cid=SIN12201

http://web.eldia.es/vidaycultura/2013-10-20/7–transexual-nace-hace-sabe-tres-cuatro-anos.htm

http://kidshealth.org/es/parents/transgender-esp.html

 

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Animales terapéuticos, algo sorprendente

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Las mejores medicinas no siempre vienen en forma de cápsulas o de inyecciones, sino que a veces tienen cuatro patas y son muy peludas. Los animales, sean domésticos, de compañía, de granja o salvajes brindan numerosos beneficios al ser humano que incluso han sido comprobados por los profesionales de la medicina. Si eres de las personas que no tienen mascota, una vez hayas leído este artículo quizá te replantees tu situación o simplemente el concepto sobre ellos.

Relación directa con nuestro organismo

El contacto con un animal, con el cual se ha establecido un vínculo afectivo, hace que liberemos oxitocina, la hormona relacionada con el placer. También se reducen los niveles de cortisol en la sangre, indicador fisiológico del estrés y aumentan el nivel de endorfinas, que son las responsables de la sensación de bienestar. Más allá de estos visibles beneficios, también el ritmo cardíaco se ve reducido y se fomenta la reducción de la presión arterial.

Además de los efectos de apoyo social para el propio individuo, tener cerca una mascota modifica en sentido positivo la percepción que los demás tienen de una persona y facilita las relaciones sociales. Y es que la relación con un animal de compañía puede ser utilizada para promover la empatía con los seres vivos en general y con las personas en particular.

Pero más allá de los beneficios que supone el simple contacto, el cuidado e incluso la educación del animal, esta afinidad innata de los humanos y los animales se puede utilizar asimismo con fines terapéuticos. Por ejemplo, en personas con dificultades para comunicarse, con falta de motivación, de atención y de concentración, o con una baja autoestima, en las que se quiere promover el sentido de la responsabilidad o que presentan cualquier otra problemática de comportamiento, incluida la enfermedad mental.

Gran variedad de animales

La terapia asistida con animales es una modalidad de tratamiento terapéutico en la que un animal que cumple determinados criterios forma parte integral del proceso. Este tipo de terapia está dirigida por un profesional de la salud que marca los objetivos específicos del tratamiento. Su propósito es el de fomentar la mejoría en el funcionamiento físico, social, emocional y/o cognitivo de los seres humanos. Se puede realizar en una amplia gama de contextos y puede llevarse a cabo en grupo o de forma individual. El proceso debe ser documentado y evaluado por el profesional. Los animales que más frecuentemente son utilizados para la terapia asistida con animales son los delfines, los caballos y los perros. No obstante, se pueden emplear casi todos los animales

En el caso particular de los perros, están entrenados para ayudar a personas discapacitadas a llevar una vida normal y sin depender de los demás. Son bien conocidos, entre la mayoría de la población, los perros lazarillo o perros guía, de cuyo adiestramiento en nuestro país se encarga la Organización Nacional de Ciegos (ONCE). Entre las razas de perros seleccionadas predominan el Labrador Retriever, el Golden Retriever y el Pastor Alemán.

Animales 1

Los delfines son otros de los animales usados como terapia en los últimos años. Algunos expertos defienden la terapia con delfines como uno de los tratamientos más efectivos para tratar enfermedades como el autismo, síndrome de Down, parálisis cerebral, etc.  Algunos países donde se puede realizar esta terapia son Estados Unidos, México, Australia, Nueva Zelanda y la República Dominicana. Existen programas especiales para embarazadas y personas con tristeza profunda o depresión. En este caso, el paciente siempre tiene que estar asistido por un biólogo marino y un fisioterapeuta.

El contacto con los felinos es muy aconsejable para personas con problemas psicológicos. Un gato sirve para recuperar a la gente en casos de accidentes cerebrovasculares, reduce la ansiedad en tratamientos extensos como la quimioterapia, previene la depresión, hace que las personas se sientan ocupadas y permite tratar a los niños con problemas auditivos o de habla. Además, se trata de un excelente terapeuta para los tratamientos en personas mayores.

Por ultimo las terapias asistidas con equinos ayudan a personas con problemas de hiperactividad y déficit de atención, baja autoestima, esquizofrenia o ansiedad, ya que el caballo tan sólo reacciona ante el impulso del ser humano sin tener en cuenta el aspecto físico, además de actuar como espejo para las emociones del paciente, lo cual permite al mismo ser más consciente de sus propios impulsos.

Hay granjas especializadas en las cuales personas con problemas emocionales o de conducta trabajan participando en las tareas de la granja cuidando y siendo responsables de algunos animales, lo que ayuda a incrementar la confianza en uno mismo.

Los efectos terapéuticos que las mascotas pueden tener en todos los ámbitos de la vida de un ser humano son realmente asombrosos. Estos nos demuestran afecto simplemente por existir, por ser quienes somos, sin hacer juicios de valor, y aunque los animales puedan ser nada para algunos, algo para muchos y todo para pocos, en general tenemos mucho que agradecer al reino animal.

Fuente de información

http://www.elmundodelperro.net/noticia/2524/sabias-que/beneficios-que-aportan-los-animales-en-la-psicoterapia.html

 

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Hipersensibilidad: un trastorno cuestionado

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El intenso desarrollo tecnológico apoyado en la emisión de ondas electromagnéticas de baja frecuencia, expone al ser humano, incluso desde el vientre materno, a los campos de baja o muy baja frecuencia cuyos efectos a medio y largo plazo desconocemos. Es muy difícil encontrar un lugar donde no exista una conexión wifi, ya sea pública o privada, por lo que si en los últimos años comenzaste a sentirte mal, puede que la culpa no la tenga un virus o una bacteria, sino que quizá internet inalámbrico tenga algo que ver.

Un causante que no se ve

¿Conocías un trastorno llamado hipersensibilidad electromagnética? Se trata de una dolencia bastante poco común, en que la persona experimenta una serie de síntomas causados por las ondas liberadas, no solo por el wifi, sino también por teléfonos móviles y casi cualquier aparato que libere este tipo de radiación.Electrosensibilidad 1

Todos estamos rodeados por un campo electromagnético en el cual circulan diferentes tipos de ondas sin que nos demos cuenta, pero quienes padecen de hipersensibilidad electromagnética sienten sus efectos, incluso cuando el nivel de radiación provocada por estas ondas es mucho menor a los máximos permitidos.

El organismo de los afectados reacciona frente a la “contaminación electromagnética” al considerarla una agresión externa, lo que se traduce en diferentes problemas de salud como insomnio, nerviosismo, fatiga crónica, mareos, cefaleas, taquicardias, dificultad para concentrarse, pérdida de memoria, alteraciones digestivas, infecciones recurrentes y sensación de tristeza sin motivo. La razón por la que este trastorno es conocido como “alergia al wifi” es porque los síntomas también se notan en la piel en forma de enrojecimiento, picazón y sensación de quemazón ante las ondas, de manera similar a una dermatitis de contacto.

Consejos ante una sintomatología no enmarcada en el ámbito sanitario

En España oficialmente no está tipificada ni aceptada por el Ministerio de Salud, lo que hace que se tilde a las personas afectadas como alarmistas o hipocondríacas pero ellas ven enormemente mermada su calidad de vida, no sólo por sus síntomas físicos, sino también por los profundos cambios emocionales que suele llevar aparejados.

Es muy difícil diagnosticar hipersensibilidad electromagnética, ya que sus síntomas pueden corresponder casi a cualquier cosa y en la mayoría de los que la sufren no tienden a ser demasiado graves, pero su vida sí se ve complicada.

Todavía no se conoce ningún tratamiento que corrija la hipersensibilidad electromagnética, y se ha observado que los afectados se hacen progresivamente más sensibles a estas emisiones, por lo que lo único que pueden hacer para aliviar sus síntomas es evitar la exposición todo lo posible, tomando medidas como:

  • Solicitar que un especialista examine el hogar y lugar de trabajo para que determine las principales fuentes de radiación que podrían estar afectando, para minimizar la exposición a sus emisiones.
  • Sustituir los teléfonos inalámbricos por teléfonos fijos, y las redes wifi por conexión por cable.
  • No utilizar el teléfono móvil a menos que sea imprescindible y, en ese caso, hacerlo en zonas con buena cobertura y utilizando el altavoz para mantenerlo lo más apartado posible de la cabeza.
  • Emplear tejidos naturales y evitar los sintéticos (que favorecen la electricidad estática), tanto en la ropa de hogar como en las prendas de vestir.
  • Mantener cualquier dispositivo desconectado cuando no se utilice.

Electrosensibilidad 3

Con estas indicaciones, en muy pocos casos es necesario que quienes padecen estos síntomas se vean obligados a mudarse a lugares donde las tecnologías no estén tan instauradas.

Pese a que los síntomas pueden ser incapacitantes, quienes los padecen no cuentan con el respaldo de la comunidad científica, quien afirma que no existe una relación causa-efecto que se pueda probar, ni de la Organización Mundial de la Salud, que no lo considera una enfermedad, y lo enmarca en el campo de los trastornos psicológicos. Pese a todo, en los últimos años, jueces de todo el mundo han reconocido casos de incapacidad laboral a personas afectadas por la electro-sensibilidad.

Como ha ocurrido en otras épocas de la historia de la medicina ante nuevas enfermedades la respuesta ante el desconocimiento y es el rechazo. ¿Existe la hipersensibilidad electromagnética? La ciencia insiste en que no, pero la gente sigue enfermando. El debate está sobre la mesa.

 

Fuentes de información

https://www.ara.cat/es/Hipersensibilidad-electromagnetica-trastorno-desconocido-alza_0_1688231329.html

http://www.eldiario.es/consumoclaro/cuidarse/hipersensibilidad-electromagnetica-wifi-telefonia-movil-electrosensibles_0_460904772.html

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logo-suma-de-todosEMPRESA AUTORIZADA POR LA CONSEJERÍA DE POLITICAS SOCIALES Y FAMILIA DE LA COMUNIDAD AUTÓNOMA DE MADRID.

Gerosol Asistencia presta sus servicios en todo el territorio regional.
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