Hipoglucemia: una mochila pesada, pero controlable

Hipoglucemia: una mochila pesada, pero controlable

Nuestro organismo necesita glucosa para afrontar con energía el día a día. Sin embargo, los niveles de azúcar en sangre fluctúan, y en ocasiones lo pueden hacer de manera drástica, lo que puede suponer una preocupación. Por ello, es importante controlar el nivel de glucosa en sangre, y conocer los síntomas de una bajada excesiva de glucosa, conocida como hipoglucemia, y cómo actuar ante este hecho.

Un correcto control del nivel de glucosa

Tras una comida, en un correcto funcionamiento metabólico, la glucosa ingerida se absorbe en el torrente sanguíneo y se transporta a las células del cuerpo. La insulina, una hormona producida por el páncreas, ayuda a las células a usar la glucosa como fuente de energía. Cuando una persona ingiere más glucosa de la necesaria, el cuerpo almacena el exceso en el hígado y en los músculos (glucógeno), aunque también se puede convertir en grasa que se almacena en las células grasas, y que se utilizará como recurso energético a largo plazo.

Sin embargo, los diabéticos ven afectada esta función metabólica de la insulina, por lo que el consumo de glucosa o de productos muy ricos en hidratos de carbono debe reducirse. Las bases del tratamiento de la diabetes son la dieta, el ejercicio y la medicación, y algún fallo en el control de estos tres factores puede conllevar que los valores de glucosa en sangre desciendan por debajo de 70 mg/dL, el límite establecido para la hipoglucemia.

Los síntomas de la hipoglucemia tienden a aparecer con rapidez y pueden variar de una persona a otra. Generalmente se perciben los síntomas característicos de forma clara, como sudor frío, temblor, mareo, palpitaciones, falta de coordinación y visión borrosa.

El grado de afectación de la hipoglucemia puede variar, yendo desde leve, en el que el paciente nota los síntomas y es capaz de tratarse por sí mismo, hasta grave o muy grave, donde puede necesitar ayuda externa o incluso perder la consciencia. Por tanto, el conocimiento de la sintomatología puede ayudar a una rápida intervención mediante la ingesta de azúcar, frenando así la evolución de esta patología y recuperando los niveles normales de glucemia.

Aprender a reaccionar ante los niveles hipoglucémicos

Una primera intervención consiste en la ingesta de glucosa a través de alimentos ricos en azúcar, como medio vaso de refresco, o zumo de fruta o una cucharada de miel. Tras 15 minutos, se debe comprobar el nivel glucémico, y si sigue bajo ingerir de nuevo las mismas cantidades hasta conseguir alcanzar la cifra de 70 mg/ml. Una vez corregida la situación, es recomendable el consumo de 10 a 15 gramos de hidratos de carbono de absorción lenta, como galletas, pan o pasta.

Si, por el contrario, la situación no evoluciona adecuadamente y la persona llega incluso a perder el conocimiento, estas serían las pautas de actuación por parte de las personas a su alrededor:

Revisar si el paciente porta algún identificador sobre una posible enfermedad diabética o relacionada con hipoglucemias repetidas. Si es así, lo siguiente sería administrarle bebidas o alimentos azucarados, pero solo debemos hacerlo si el paciente puede tragar sin riesgo. Pero si el paciente no se encuentra en situación de poder tragar o ingerir alimentos sólidos o líquidos, hay que solicitar con urgencia asistencia sanitaria para que los profesionales adecuados procedan a administrarle glucosa intravenosa y glucagón, que es la hormona encargada de revertir rápidamente la situación.

Quizá este sea el punto más determinante en el control de la hipoglucemia, y en muchas ocasiones, al que menos atención se le presta. La educación diabetológica y la tecnología bien utilizadas, consiguen hoy en día reducir significativamente el riesgo de hipoglucemia. Sin embargo, a pesar de esto, el miedo a la hipoglucemia sigue siendo una barrera en muchos casos. Por eso, atender a los aspectos psicológicos y emocionales de la persona con diabetes mediante apoyo profesional es la clave en la mayoría de los casos para conseguir un buen control glucémico y una mejor calidad de vida.

Si no tienes diabetes, pero padeces episodios recurrentes de hipoglucemia, comer pequeñas raciones de comida a lo largo del día es una medida temporal para evitar que bajen mucho tus niveles de azúcar en sangre. No obstante, este enfoque no es una estrategia recomendable a largo plazo. Trabaja con tu médico para identificar y tratar la causa oculta de la hipoglucemia.

Vivimos en un mundo lleno de paradojas. En la salud y en la diabetes, también. Cuando pasas el día con la mochila de la diabetes la observas y aprendes a tolerarla se ve de otro color este problema.

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