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Salud bucodental: ofrece la mejor versión de tu sonrisa

Con el tiempo, la salud bucodental puede cambiar, y es especialmente importante prestarle atención en la tercera edad. En este artículo, te proporcionaré unas pautas sencillas para que en concreto las personas mayores puedan mantener una salud bucodental adecuada.

La boca es una de las principales vías de contacto del organismo con el exterior, por lo que es especialmente vulnerable a cambios de temperatura, sustancias como el tabaco, y la acción de virus y bacterias. Por ello, el cuidado e higiene de la boca abarcan dos conceptos clave: salud y belleza. Mantener una higiene bucodental adecuada es esencial para tener una boca sana. Además, unos dientes y encías sanas mejoran la apariencia estética, ya que la sonrisa es uno de los primeros aspectos en los que se fija la gente.

Algunas personas mayores son propensas a tener problemas como enfermedades de las encías, caries, boca seca, pérdida de dientes y cáncer oral. La enfermedad de las encías puede variar desde una inflamación leve (gingivitis) hasta infecciones graves (periodontitis) que pueden llevar a la pérdida de dientes. La boca seca, o xerostomía, reduce la producción de saliva, aumentando el riesgo de caries.

En Gerosol, cuando las personas mayores o dependientes no podemos cepillarnos los dientes por nosotras mismas, las auxiliares deben intervenir para mantener la boca en buen estado, ya que una boca sana es crucial para evitar complicaciones y enfermedades. Nuestras profesionales, siempre que es posible, informa a la persona dependiente, explicándole el procedimiento de higiene bucodental y cómo puede colaborar.

Estrategias para mantener una buena salud bucodental.

Cepillado adecuado: Al igual que lavamos nuestras manos cuando están sucias, debemos cepillar nuestros dientes después de cada comida. Aunque sea un hábito rutinario, es importante hacerlo adecuadamente, cepillando todas las superficies dentales, la lengua y el paladar.

Elige un cepillo de cerdas suaves y tamaño adecuado. Aplica una pequeña cantidad de pasta dental con flúor, del tamaño de un guisante. Coloca el cepillo en un ángulo de 45 grados respecto a las encías y realiza movimientos suaves y circulares en las superficies exteriores de todos los dientes, incluidos los de atrás. Usa la misma técnica para las superficies interiores, inclinando el cepillo verticalmente para los dientes frontales y moviéndolo suavemente hacia arriba y abajo. En las superficies de masticación, cepilla con movimientos cortos de ida y vuelta. Un buen cepillado dura 2 o 3 minutos (una canción).

Uso de hilo dental: Hay rincones a los que el cepillo no llega, como los espacios entre los dientes, donde se acumulan restos de comida. Utiliza seda dental o un cepillo interdental para eliminar estos residuos, especialmente en las muelas de difícil acceso, como las del juicio. También, para eliminar las bacterias restantes y mantener un buen aliento, usa un enjuague bucal.

Cuidado del cepillo dental: Después del cepillado, seca bien el cepillo y guárdalo en posición vertical para evitar la formación de bacterias. Recuerda cambiarlo cada tres meses, ya que las cerdas pierden eficacia con el uso.

Consumo moderado de azúcar: El azúcar no solo es malo para el organismo, sino que también aumenta el riesgo de caries al favorecer la formación de ácidos en la placa dental. Si consumes alimentos azucarados, lávate bien los dientes después.

Visitas regulares al dentista: Es crucial ir al dentista al menos una vez al año para una limpieza bucal profesional y un control de la salud de tu boca.

Espero que estos consejos te ayuden a mantener una buena salud bucodental. Cuida tu sonrisa y muestra tu mejor versión!