El verano invita a disfrutar del buen tiempo, pero las altas temperaturas también pueden hacer que las piernas se sientan más pesadas, aparezca una ligera hinchazón en los tobillos o notemos más cansancio al final del día. Son molestias frecuentes que, en la mayoría de los casos, pueden aliviarse con unos sencillos cuidados.
Las personas mayores suelen ser quienes más sufren estas molestias, ya que con el paso de los años la circulación sanguínea pierde parte de su eficacia. Además, si existe alguna enfermedad vascular o cardiovascular, el calor puede intensificar estos síntomas. Por eso, durante el verano conviene prestar especial atención a la salud circulatoria.
¿Por qué el calor influye en la circulación?
Cuando hace calor, el organismo activa mecanismos para mantener una temperatura corporal adecuada. Uno de ellos es la vasodilatación, es decir, el ensanchamiento de los vasos sanguíneos para facilitar la pérdida de calor.
Este proceso es normal, pero hace que el retorno de la sangre desde las piernas hasta el corazón sea más lento. Como consecuencia, es habitual sentir las piernas más cansadas, notar una ligera inflamación en los tobillos o pesadez al final del día.
No significa que exista un problema importante, sino que el organismo necesita algunos cuidados adicionales durante los días de más calor.
Cómo cuidar la circulación durante el verano
Cuidar la circulación durante el verano es más sencillo de lo que parece. Incorporar algunos cuidados al día a día puede ayudar a aliviar la sensación de pesadez y favorecer el bienestar de las piernas.
La hidratación es fundamental. Beber agua con frecuencia favorece el correcto funcionamiento del organismo y ayuda a mantener una buena circulación. En las personas mayores este aspecto es aún más importante, ya que la sensación de sed suele disminuir con la edad.
Caminar todos los días, aunque solo sean unos minutos, activa la musculatura de las piernas y favorece el retorno de la sangre hacia el corazón.
Si permanecemos mucho tiempo sentados, conviene mover los tobillos, flexionar las piernas o levantarse de vez en cuando. Si pasamos muchas horas de pie, hacer pequeñas pausas para descansar también ayuda a aliviar la sensación de pesadez.
El agua, una gran aliada
Una ducha con agua fresca sobre las piernas, evitando temperaturas extremas, puede proporcionar una agradable sensación de alivio. Del mismo modo, caminar por la orilla de la playa o dentro de una piscina combina el ejercicio con la presión del agua sobre las piernas, favoreciendo el retorno venoso de forma natural.
Además de refrescar, el agua puede convertirse en una aliada para favorecer la circulación y aliviar la pesadez de las piernas.
Presoterapia: un complemento para favorecer el bienestar
En algunos casos, los profesionales sanitarios pueden recomendar la presoterapia junto con otros hábitos saludables.
Esta técnica no invasiva utiliza presión de aire controlada sobre las piernas para favorecer el retorno venoso y el drenaje linfático. Muchas personas refieren una disminución de la sensación de pesadez tras las sesiones.
No obstante, no sustituye a un estilo de vida saludable ni está indicada para todas las personas. Antes de iniciar este tratamiento es importante consultar con un profesional sanitario.
Cuándo conviene consultar con un profesional
Aunque la sensación de piernas cansadas suele ser pasajera, existen situaciones en las que es recomendable buscar atención sanitaria.
Si aparece una inflamación importante en una sola pierna, un dolor intenso, cambios llamativos en la coloración de la piel o dificultad para respirar, es importante consultar cuanto antes con un profesional.
Escuchar al cuerpo y prestar atención a estos cambios también forma parte del autocuidado.
La prevención empieza en casa
En Gerosol creemos que los mejores cuidados son aquellos que ayudan a prevenir antes de que aparezcan las dificultades.
Para lograrlo, trabajamos de forma coordinada, poniendo a cada persona en el centro de la atención. Dentro de ese acompañamiento, nuestros auxiliares sociosanitarios domiciliarios desempeñan un papel esencial. Gracias a la cercanía que mantienen con las personas atendidas, favorecen una buena hidratación, animan a realizar pequeños paseos o ejercicios adaptados, ayudan con los cambios posturales cuando son necesarios y detectan cualquier cambio que pueda requerir una valoración sanitaria.
Un verano para disfrutar y cuidarse
Disfrutar del verano también significa escuchar las necesidades de nuestro cuerpo. Mantener una buena hidratación, moverse cada día, aprovechar los beneficios del agua y seguir las recomendaciones de los profesionales son acciones sencillas que ayudan a cuidar la circulación y a sentir las piernas más ligeras.
Porque, al final, el bienestar suele construirse con cuidados cotidianos y una atención constante a las necesidades de nuestro cuerpo. Y cuando esos cuidados se realizan en casa, con el apoyo de la familia o de profesionales especializados, resulta más fácil disfrutar del verano con comodidad y tranquilidad.
Bibliografía del artículo:
- Fundación Española del Corazón. Importancia de la hidratación.
- Recomendaciones para un verano más cálido de lo habitual.
- Quirónsalud. Piernas cansadas, hinchazón y calor.
