Posts sobre familiares

A nuestros mayores también les late el corazón por amor

Cuando se arruga la piel y el cansancio de navegar por los años se refleja en los párpados; cuando la curva de la vida comienza a declinarse y miramos hacia atrás divisando el largo camino recorrido: estamos cerca. Cuando notas que tu pelo está gris, que de repente la música está muy alta y que en tus manos el tiempo ha empezado a dejar indiscutibles huellas de su paso: hemos llegado.

Alcanzar la tercera edad puede significar el fin de algunas cosas, pero también la renovación o el comienzo de muchas otras. Muchas veces la palabra amor se asocia a la juventud…. Y es que ¿acaso no se ama también en la tercera edad? ¿No es posible enamorarse como un adolescente a los sesenta o sentir cosquilleos en el estómago ante la presencia de la persona amada?

El amor sin límites de edad

Actualmente no se habla de cómo viven el amor los adultos mayores y muchos asumen que por ser personas de más edad no tienen la necesidad de demostrar su amor y vivir su sexualidad, sin embargo, este pensamiento podría estar equivocado.

Existen estudios que demuestran que los mayores que disfrutan de una vida sentimental plena tienen mejores resultados en salud física y mental, además de una mejor calidad de vida, independientemente de sus patologías asociadas.

 

 

 

 

 

 

La relación de amor en pareja se transforma en parte fundamental de la vida en las personas mayores. Los abrazos, los besos y las caricias, así como el saberse querido, ofrecen una nueva dimensión a las personas en esa etapa, tanto si hablamos de una pareja con largos años de convivencia como si se trata de una nueva e ilusionante relación.

Igualmente, otras investigaciones señalan que parejas de edades avanzadas que se declaran felices en su relación presentan un 70% de las mismas dificultades que tuvieron al comienzo, y que lo que les permitió avanzar no fue la ausencia de conflictos, sino aprender a manejarlos de una manera sana.

Por otro lado, cada vez son más las personas divorciadas, viudas o solas que, al llegar la tercera edad, deciden estar en compañía de alguien y poner a prueba todo lo aprendido durante la vida.

El amor en estas edades tiene multitud de beneficios, como por ejemplo tener a alguien que nos ayude si lo necesitamos, con quien compartir nuestras historias y recuerdos; en definitiva, sentir que no estamos solos. Sabemos que la soledad impuesta no es nada buena, por eso muchas personas mayores buscan y encuentran el amor en la vejez.

 

 

 

 

 

 

 

 

Muchas personas mayores tienen una gran familia, pero esto no significa que el mayor no pueda tener una persona con la que compartir su intimidad con alguien de forma incondicional.

A pesar de ello, tristemente en algunos casos, cuando llega el amor en la tercera edad no es recibido por la familia como algo positivo. Los adultos mayores, cuando se enamoran, puede que se tengan que enfrentar a una serie de obstáculos que debilitan la relación de pareja. Uno de los de mayor peso es la negación a la relación y critica de los hijos, quienes pueden llegar al punto de poner a su progenitor a escoger entre su nuevo amor o ellos. Otro inconveniente, las creencias limitantes de la sociedad donde el enamorarse en esta edad es visto por algunos como algo malo donde el rol debe ser el disfrutar de los nietos. Esto hace que oculten la relación y no se atrevan a compartir su alegría.

Eliminar los tapujos de la sexualidad

Si en relación al amor, los mitos y prejuicios son numerosos, ni hablar de imaginar la intimidad sexual de las parejas de adultos mayores. Sacudámonos y renovemos nuestras ideas al respecto.

Se puede mantener una vida sexual activa a partir de los 60, de los 70 y, por qué no, a partir de los 80 años. Así lo corrobora un informe de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC), que afirma que un 60% de los españoles mayores de 65 años mantienen relaciones sexuales una media de una vez a la semana. Los dos factores más importantes, coinciden los sexólogos, son buena salud e interés por las relaciones íntimas.

La Alianza Europea para la Salud Sexual eligió en el año 2003 la fecha del 14 de febrero, día de San Valentín, para celebrar también el Día Europeo de la Salud Sexual.

 

 

 

 

 

 

 

Tal y como recoge la Organización Mundial de la Salud, la salud sexual es un estado de bienestar físico, emocional, mental y social con relación a la sexualidad. Por esto, la salud sexual necesita un acercamiento positivo y respetuoso, así como la posibilidad de obtener experiencias placenteras y seguras.

Desde Gerosol Asistencia queremos animaros a todos a que encontréis el amor, porque será una forma de aliviar la soledad y de curarse de forma sana. Y, por supuesto, no dudéis en confiar en nuestros servicios, nuestros mayores estarán encantados.

Si de algo saben los más mayores es de ese largo camino que es la vida y, parece ser que la mayoría prefieren hacerlo acompañado. Por eso son capaces de mantener a salvo su amor a pesar del paso del tiempo, de la rutina, de los sinsabores de la convivencia, de las enfermedades, de los problemas económicos, de la costumbre y hasta de la misma vejez. Porque el amor, cuando es de verdad, sobrevive a cualquier situación.

Imagen personal en la dependencia: Tú propones, yo elijo

Existe la creencia generalizada de que cuidar la imagen personal es algo frívolo y superficial. Nada más lejos de la realidad, puesto que, gustarse y gustar es fuente de autoestima y satisfacción personal, se tengan las necesidades que se tengan y se viva donde se viva. Cómo dice el refrán, una imagen vale más que mil palabras

Desde esta perspectiva, el cuidado de la imagen de las personas que no pueden hacerlo por sí mismas se convierte en una dimensión que, no por no haber sido considerada hasta ahora, es un asunto menor. Por el contrario, incluirla en los procesos de apoyo y atención integral, tanto si éstos se desarrollan en el ámbito familiar como si se llevan a cabo en el seno de un alojamiento para personas con discapacidad o para personas mayores, se convierte, hoy, en un objetivo irrenunciable.

Es necesario tener en cuenta que la imagen que proyectamos es una potente herramienta de comunicación que, si se corresponde con la que sentimos como auténticamente nuestra, nos capacita para mantener una buena relación con los demás.

Cómo promover la imagen personal en las personas con dependencia.

Sabemos que cuidar el cuerpo desde el punto de vista de la imagen comporta tanto elementos de salud como de estética. Como popularmente se dice, “salud es belleza”. En este sentido, la higiene personal está directamente relacionada con la estética;  la higiene bucal, la hidratación de la piel, lavar el pelo o el uso de desodorante son la base para el cuidado de la imagen de cualquier persona.

 

 

 

 

 

 

Pero, prestar atención a la imagen personal de una persona en situación de dependencia es el primer paso para empezar a familiarizarse con nosotras. Observar el peinado, la ropa, los colores, el calzado, los adornos y complementos da “pistas” que estamos “diciendo” cómo es quien se tiene delante y cómo nos gusta presentarnos ante los demás.

Muchas personas tienen dificultad para hacerse una idea de cómo es su propia imagen y de cómo las ven los demás. Es importante que los demás “hagamos de espejo” y, de alguna manera, les transmitamos información y valoración sobre su aspecto exterior, sobre lo que les queda bien, lo que genera buena impresión, lo que produce desagrado o lo que es inconveniente en un contexto determinado. Siempre se debe hacer esto dentro del respeto a la persona, lo que requiere primero mirarla y conocerla, sólo después podremos ajustar la mirada externa a su manera de ser y de gustarse.

Para favorecer una imagen propia y singular es importante ofrecer oportunidades para que las personas elijamos las prendas, complementos, etc. que nos gustan y nos definen. Cuando existen dificultades de comunicación pueden ayudar algunas pautas. Por ejemplo, invitar a las personas a que señalen la prenda escogida o, en otros casos, se puede facilitar la elección reduciendo las opciones posibles.

También, las tallas, la morfología y las posturas de las personas mayores y con necesidades especiales deben ser tenidas en cuenta a la hora de proponer prendas cómodas y funcionales, además de ajustarse al estilo de la persona. Por ejemplo, prendas con velcro, corchetes y cremalleras grandes que se quiten y pongan con facilidad. Lo mismo ocurre con chaquetas, chalecos y prendas que se abrochen por delante.

 

 

 

 

 

 

Otro aspecto interesante es que las personas en situación de dependencia podemos beneficiarnos de nuevas propuestas y así probar cambios que nos hagan sentir mejor con nuestro aspecto (corte de pelo, combinación de colores, afeitado, tinte de pelo maquillaje etc.)

No es menos cierto, que el carisma es algo que se va trabajando cada día, con una actitud positiva y con las ganas de mejorar a nivel individual. La actitud es muy importante, ya que si es positiva, si es buena y la trabajamos ganaremos muchísimo a la hora de lograr lo que queramos.

La importancia de aunar el trato profesional y personal como valor indispensable.

En Gerosol Asistencia creemos que todas estas consideraciones definen un espacio relacional de gran delicadeza. Por ello, el modo en el que prestamos los cuidados personales es determinante para que una persona se sienta bien. No sólo es importante realizar con corrección técnica cada tarea asistencial, sino proporcionar atención a cómo se encuentra la persona y saber cómo se puede fomentar la autonomía y la independencia en cada situación. Es por ello que en Gerosol Asistencia incidimos mucho en el cuidado de la imagen personal de cada beneficiario/a.

De hecho, frases del personal del estilo de “¡Cómo te favorece ese pañuelo!”, “¡Qué chaqueta tan bonita!”, “¿Qué tal te ves con este sombrero?” contribuyen a que la persona en situación de dependencia valore la importancia de su aspecto y se interese por continuar cuidándolo.

Cuidar nuestra imagen es más fácil si se vive en lugares en los que este aspecto se valora y se dan oportunidades para desarrollarlo. Además, como dijo Frank Kafka  (escritor bohemio de origen judío) “Quien conserva la facultad de ver la belleza no envejece”.

Tercera edad, la oscura cueva del olvido

“Cuando yo vivía en Segovia…”, “Cuando yo estuve en América…”, “Cuando trabajaba en Renfe…” Todos tenemos recuerdos y una memoria llena de imágenes, de sucesos lejanos y recientes, y de vivencias de nuestra infancia y adolescencia. Entrelazados en el tiempo con las emociones, conforman la historia de nuestra vida. Muchas personas mayores narran trozos de su historia, entre nostalgia e ilusión por encontrar alguien que les escuche. Pero a veces no resulta fácil, porque la historia se repite una y otra vez y terminan por contar siempre lo mismo.

Resulta un consuelo saber que según se envejece es normal olvidar ciertas cosas. La memoria, al igual que los músculos y los huesos, se debilita con el paso de los años. El flujo de sangre al cerebro en las personas mayores a veces disminuye, lo que puede perjudicar la memoria y causar cambios en las destrezas cognitivas.

Conocer la dimensión de cada olvido

Cuando comenzamos a olvidar cosas habituales, lo que más tememos es que sea el principio de una grave enfermedad, como el alzhéimer. Pero, aunque todos estamos expuestos a padecer algún tipo de demencia, las señales de olvido que aparecen de manera temprana, antes incluso de los 50 años, no conducen necesariamente a una enfermedad mental.

 

 

 

 

 

En general, en un olvido benigno, la persona olvida detalles de una situación y es consciente de lo que le pasa, se preocupa y trata de compensarlo dando una explicación o disculpándose. En cambio, un olvido patológico es un escenario completamente diferente: la persona olvida una situación por completo y es el familiar quien está preocupado. Hay que discriminar la causa entre vejez o enfermedad.

Es verdad que puede ser complicado para una persona sin formación en demencias saber cuándo debe buscar una opinión profesional ante los “fallos mentales” de un familiar cercano. Algo que puede ayudarnos es considerar las consecuencias de estos fallos en la vida diaria del individuo. A veces incluso se siente que la personalidad de nuestro ser querido está cambiando, que ya no parece el mismo. Si nos encontramos en la situación de llegar a plantearnos cosas como “últimamente no conozco a mi madre” o “cómo ha cambiado mi padre en los últimos meses”, no debemos dudar en pedir una opinión profesional acerca de esos cambios.

Una maraña de recuerdos cada vez más difícil de desenredar

A modo de ejemplo, para la persona con Alzheimer, presente, pasado y futuro se entremezclan en una suerte de nueva vida tejida con la lana deshecha de los recuerdos. Tiempo y espacio dejan de ser las bases sobre las que se apoya su sentido de la orientación, llegándose a sumir en una confusión que a veces, y ya en etapas avanzadas, pueden hacerle olvidarse hasta de sí mismo.

En Gerosol Asistencia, cuidamos de nuestros mayores de la mejor manera que sabemos, con calidad tanto profesional como humana.

El olvido involuntario va despojando una a una de hojas el árbol de la memoria. Ese olvido involuntario, que arranca episodios enteros de la vida, es un monstruo voraz que provoca un dolor extremo para quienes lo observan desde cerca. Por ello es tan importe que las personas mayores perciban en todo momento el afecto de quien le rodean.

Encuentro con Conchita Momeñe: Tu mayor amiga, la tercera edad

Cuenta una leyenda japonesa que hay personas predestinadas a encontrarse, unidas por un hilo rojo que los dioses han atado a sus meñiques. En nuestro siglo, sin embargo, parece que estos hilos que unen a las personas se están rompiendo. Cada vez hay más gente, pero cada vez más sola, un problema que afecta especialmente a las personas mayores. ¿Cuántos caminan por la calle con la soledad como única compañera? ¿Cuántos ni siquiera salen de casa? Si los dioses no nos ayudan, ayudémonos las personas.

La esperanza de vida sigue aumentando en nuestro país, un dato alentador. Sin embargo, el estilo de vida va cambiando conforme avanza la edad, y en muchas ocasiones sucede que las personas mayores van encontrando más dificultades para poder seguir con una vida social plena.

La soledad como problema multifactorial

A ciertas edades, los hijos se han marchado de casa, y en el peor de los casos, la pareja o los amigos han fallecido. Para poder seguir teniendo relaciones sociales las personas mayores se ven cada vez más obligadas a salir de casa, un hecho que puede no ser fácil en función de las infraestructuras que presente la vivienda, o de la movilidad de la propia persona para caminar sola. A esto se le une que la vida en las ciudades cada vez es más hostil para los ancianos, los ritmos de vida han cambiado, las barreras arquitectónicas a veces son insalvables, los comercios tradicionales donde el tendero te conoce personalmente se han ido sustituyendo por franquicias y grandes superficies, y la situación de las pensiones hace que la economía resulte un factor limitante. El barrio de toda la vida ha pasado a ser un lugar desconocido para la persona.

La soledad es un problema social, porque es el resultado de la falta de relaciones sociales. Pero la soledad no tiene que ver tanto con la edad de por sí, como con circunstancias del envejecimiento que hacen que las personas mayores sean más vulnerables a ella. Además, las relaciones sociales son cada vez las débiles. Herramientas como Facebook o Whatsapp facilitan la conexión con mucha gente, pero son relaciones a menudo más superfluas y efímeras, donde un solo clic puede hacer que la amistad no continúe, una dinámica a la que la persona mayor no está acostumbrada.

El recuerdo como piedra de apoyo

Pero, la alegría en la vejez también se puede potenciar a través del recuerdo. Por ello, en la medida en que los mayores recuerden las grandes amistades que han labrado, el amor que han sentido o los éxitos profesionales alcanzados, mejorará su estado anímico. Asimismo, algunas personas mayores dejan de soñar porque piensan que ya lo han vivido todo. Sin embargo, hay que seguir marcándose metas, que no tienen que ser grandes proezas, pero sí objetivos que a uno le estimulen y le hagan más agradable la rutina.

Quizás deberíamos aprender de ellas a tener un poco más de paciencia. Hoy os invitamos a escuchar las sabias palabras de una mujer mayor llamada Conchita. Le agradecemos su tiempo y enseñanzas.

Función de la terapia ocupacional frente al ictus

Imaginemos que cada día nos miramos al espejo y este nos devuelve una visión agradable, que nos gusta; un reflejo en el que hemos trabajado toda la vida. De pronto, ese espejo se rompe y cuando intentas juntar todos los trozos te devuelve una imagen desfigurada y muy diferente a la que veías. Puedes intuirte en esa imagen, pero no es a la que tanto tiempo y esfuerzo has dedicado. Algo parecido suelen experimentar las personas con daño cerebral sobrevenido. Por ello, cuando se produce una lesión cerebral supone un cambio radical en la vida de la persona afectada y en la de su familia. Situaciones cotidianas que antes se hacían con total normalidad ahora suponen un reto para todos. En este artículo nos centramos en la importancia que tiene la terapia ocupacional tras sufrir un daño cerebral en general, y un ictus en particular.

Una lesión cerebral con consecuencias variables

Con el término “ictus” nos referimos a cualquier trastorno de la circulación cerebral, de comienzo súbito, y que puede ser consecuencia de la interrupción del flujo sanguíneo a una parte del cerebro (isquemia cerebral) o por el contrario a la rotura de una arteria o vena cerebral (hemorragia cerebral).

El cerebro está formado por células (neuronas) y fibras nerviosas que controlan el resto de nuestro cuerpo. Es el responsable de actividades voluntarias como caminar, pensar o hablar, y también de actividades involuntarias como ver o parpadear. La afectación de cada persona va a depender del lugar y la extensión del daño, por lo que pueden aparecer diferentes alteraciones a nivel cognitivo (memoria, percepción o alteraciones del lenguaje) y sensorio-motor (hemiplejia, hemiparesia…), que pueden provocar o no dificultades a nivel afectivo-emocional o de desarrollo social.

Es fundamental reconocer los síntomas de un ictus (pérdida de fuerza o visión, dificultades de expresión y dolor de cabeza intenso de inicio brusco), ya que las primeras horas son fundamentales para su buen pronóstico. Desde el momento del daño, el trabajo del equipo de profesionales encargado de la atención de la persona irá encaminado a preservar las estructuras y funciones conservadas e intentar conseguir la máxima capacidad física, funcional y social para una adecuada reintegración en su entorno social, familiar y laboral.

Terapia ocupacional personalizada según las necesidades.

Tanto en la fase aguda como a largo plazo, la figura del terapeuta ocupacional va a ser muy importante para el día a día de la persona. Desde el inicio en terapia ocupacional se van a evaluar las capacidades y necesidades de la persona para desarrollar las actividades más habituales y la intervención irá dirigida a recuperar la máxima independencia en el desarrollo de las mismas.

En un inicio, cuando la lesión acaba de suceder, el tratamiento se centra en la prevención de alteraciones secundarias a la lesión, el desarrollo de programas de estimulación sensorial, y en dar pautas y apoyo psíquico a la familia.

Cuando la persona se encuentra estable, la terapeuta ocupacional valorará las capacidades y necesidades físicas, cognitivas, sociales y del entorno físico y social de la persona. Junto al paciente y la familia se consensuan objetivos de tratamiento, que irá enfocado al entrenamiento de las actividades básicas e instrumentales de la vida diaria, reeducación de la destreza manual y mejora de la tolerancia al esfuerzo; buscando la recuperación de las capacidades sensoriales y motoras.

Dependiendo de la afectación, la persona podrá recuperar todas las actividades que realizaba antes de la lesión, solo algunas o precisar apoyo para la mayoría de ellas. En el primer caso habrá una fase de readaptación en la que el entrenamiento realizado tendrá que generalizarse al entorno físico y social de la persona.

En los casos en que las secuelas, con mayor o menor intensidad, se mantengan en el tiempo, el tratamiento sigue en diferentes recursos asistenciales en los que se trabaja por identificar las necesidades y deseos de la persona y la familia para generalizar aquellas actividades conseguidas e identificar y entrenar otras nuevas, desarrollar programas de ocio, favorecer la máxima integración social, orientación laborar y adaptación del puesto laboral.

La incidencia global del Ictus en España no se conoce con precisión y se estima que puede oscilar entre 120-350 casos por 100.000 habitantes/año. Las tasas se duplican por 10 en la población mayor de 75 años.

Cabe mencionar que el Día Mundial del Ictus se celebra cada 29 de octubre, con el propósito de mejorar la prevención de esta patología y sensibilizar a la sociedad sobre la gravedad de dicha situación.

Está claro que cada caso puede presentar una patología distinta, pero con un programa interdisciplinar de rehabilitación del ictus realizada por un buen equipo de profesionales, puede mejorar considerablemente.

 

logo-suma-de-todosEMPRESA AUTORIZADA POR LA CONSEJERÍA DE POLITICAS SOCIALES Y FAMILIA DE LA COMUNIDAD AUTÓNOMA DE MADRID.
Gerosol Asistencia presta sus servicios en todo el territorio regional.
Números de autorización S2941, S5424 y S6584 (Rehabilitación Médico Funcional), posee todos los certificados necesarios para prestar sus servicios con la máxima garantía de calidad.

Satellite
CENTRO ACREDITADO por la D. G. de Coordinación de la Dependencia para la prestación del CHEQUE SERVICIO.

Si desea solicitar más información sobre este servicio, cómo tramitarlo y los requisitos necesarios para su gestión, puede hacer link en el siguiente enlace

.

Uso de cookies

Utilizamos cookies propias y de terceros para realizar análisis de uso y de medición de nuestra web para mejorar nuestros servicios. Si continua navegando, consideramos que acepta su uso. Puede cambiar la configuración u obtener más información aquí.

ACEPTAR
Aviso de cookies
¡Llámanos!